Política
Viernes 18 de Febrero de 2011
TalCual
PROVEA
PETROCASAS: ¿SOLUCIÓN HABITACIONAL?
MARINO ALVARADO B.
Coordinador General de Provea
marino@derechos.org.ve
Una de las alternativas habitacionales ofrecidas por el gobierno es vivir es una petrocasa. Se afirma que tiene varias bondades: es de bajo costo, se arman en poco tiempo y son resistentes. Algunos de los hasta ahora pocos beneficiarios afirman que son bonitas y agradables.
Este tipo de casas tienen una particularidad: son de plástico muy duro y resistente, el policloruro de vinilo, mejor conocido por sus siglas PVC, en aleación con un metal pesado, el plomo. Por ser el petróleo uno de sus componentes se afirma que debemos aprovechar todo el potencial de la industria.
Sin embargo, existe otra visión sobre las petrocasas.
Hay denuncias en diversas partes del mundo señalando al PVC como un componente que causa daño al ambiente y a la salud, y al plomo como un agente cancerígeno. Afirman reconocidos ambientalistas que no es reciclable, que al deteriorarse va contaminando el entorno y lo más preocupante que produce efectos muy negativos a la salud.
Ciertamente muchos productos que usamos diariamente contienen PVC en mayor o menor cantidad y aparentemente no producen daño. Sin embargo, no es lo mismo tener contacto con material de esta naturaleza, como por ejemplo, cuando usamos vasos plásticos que vivir rodeado de esta sustancia. Es como si una persona viviera en un inmenso vaso plástico.
Lo razonable ante las dudas sobre los perjuicios que pudiese producir a la salud de las personas y al ambiente en el país, es que el gobierno venezolano explique a la población de manera ampliamente razonada si existe o no peligro. Sin embargo, tan sencilla labor no la realiza.
La organización Provea en el interés de dar respuesta a familias que tienen inquietud sobre si deben o no adquirir este tipo de viviendas, solicitó en julio de 2008 información sobre los estudios realizados al ministro de Energía. La respuesta nunca se obtuvo y el 10 de febrero de 2009 introdujo una demanda ante en Tribunal Supremo de Justicia. Dos años después se espera dicte una sentencia que obligue al ministro a dar respuesta.
Mientras tanto la incertidumbre crece.
Más allá de la duda sobre el componente químico, las petrocasas sí tienen un problema. No se adecuan a la cultura venezolana. Por ejemplo, en las familias de escasos recursos impera lo que se conoce como vivienda progresiva, donde mejoran y amplían sus viviendas.
Construyen hacia arriba y hacia los lados. Las petrocasas no lo permiten. Casa que se arma será así hoy y siempre salvo pequeños detalles.
Se suma a esto la política del Estado en cuanto a la ubicación de las petrocasas. Se tiene programado otorgar a comunidades indígenas irrespetando el mandato constitucional de la adecuación cultural. Y para completar ya empezaron a diseminarse este tipo de casas por la Sierra Nevada en Mérida contrastando totalmente con el paisaje y la cultura de los habitantes de la zona.
Bienvenidas las soluciones habitacionales, pero deben ofrecerse de tal manera que garanticen bienestar y respeten las costumbres y cultura de la población.
Marino Alvarado Betancourt
Celular 58-0424-272.09.87
OF: 58-212-862.10.11
Skipe: proveacoordinacion
twitter: @marinoalvarado
NO NOS CALLARÁN...POR EL DERECHO A EXIGIR DERECHOS
lunes, 28 de febrero de 2011
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
en
17:20
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16 de febrero de 2011
Ecuador: El esquema Ponzi del Estado
por Gabriela Calderón de Burgos
Gabriela Calderón es editora de ElCato.org, investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador).
Guayaquil, Ecuador— Cuando alguien —como Bernard Madoff— le paga retornos generosos a inversionistas anteriores con el dinero captado de nuevos inversionistas, se está conformando un fraude y, al descubrirse, esa persona puede esperar ser enjuiciada y enviada a la cárcel. En cambio, cuando el Estado hace exactamente lo mismo a través de los sistemas de reparto de seguridad social (IESS en nuestro país), nadie es enjuiciado ni enviado a la cárcel por eso. Además, no se reconoce el colapso del sistema ni se lo reforma sino que simplemente se aumenta la edad de jubilación y/o los impuestos, se reducen los beneficios o, en otras palabras, se incumplen las promesas.
A este tipo de operaciones se las conoce como esquemas Ponzi, en honor al italiano Carlo Ponzi, quien ejecutó uno de los fraudes más grandes de la historia hasta 1920.1 ¿De dónde habrá sacado la idea el Sr. Ponzi para tal esquema de negocios? Se podría decir que del canciller alemán Otto von Bismarck, quien creó el primer sistema de seguridad social estatal en 1889.2 La idea de Bismarck era captar dinero de los trabajadores actuales para financiar las pensiones de los jubilados. La intención era buena y se hizo en un momento en que la edad de jubilación era superior a la expectativa de vida por lo que muchos trabajadores financiaban la jubilación de un número muy pequeño de trabajadores.3
El esquema piramidal de Madoff generó retornos jugosos durante muchos años para mucha gente, pero cuando colapsó generó más de $50.000 millones en pérdidas.4
Los sistemas Ponzi de los estados también quiebran. Esto sucede cuando las poblaciones envejecen o cuando la seguridad social es utilizada como caja chica de los gobiernos de turno. Hoy Occidente se enfrenta a una inminente bancarrota fiscal. Por ejemplo, para 2008 EE.UU. tenía una deuda total de $100 billones en promesas realizadas a los estadounidenses en cuanto a seguridad social, seguro médico y medicinas.5
El problema fundamental es la desconexión entre lo que la gente quiere que el Estado le de (o lo que los políticos están dispuestos a prometer para ganar las elecciones) y lo que la gente está dispuesta a pagar en impuestos. Más temprano que tarde, los trabajadores empiezan a considerar la contribución al seguro social como otro impuesto ya que intuyen que su aporte nada tiene que ver con los beneficios que recibirá en su vejez.
Este sistema, inclusive cuando no genera pensiones paupérrimas para los ciudadanos de tercera edad, si le quita a la mayoría de los trabajadores la oportunidad de capitalizar sus ahorros y si está condenado a la quiebra. Muchas autoridades del IESS se jactan de la rentabilidad de las “inversiones” que han realizado, pero Madoff hacía lo mismo en tiempos buenos.
Deberíamos adoptar un sistema que reestablezca el nexo entre el esfuerzo individual durante una vida de trabajo y la pensión de jubilado. Un sistema que le permita a los trabajadores la libertad de decidir cuándo jubilarse y a quién confiarle la administración de sus ahorros. Es profundamente injusto que solo los trabajadores de ingresos más altos puedan contratar un fondo de inversión para su jubilación mientras que aquellos de ingresos más bajos continúen como clientes cautivos del monopolio estatal.
Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 16 de febrero de 2011.
Referencias:
1. “El ‘esquema Ponzi’, un viejo fraude piramidal”. La Nación (Argentina). 2 de febrero de 2011. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1081240-el-esquema-ponzi-un-viejo-fraude-piramidal
2. Piñera, José. “Seguridad social: Franklin vs. Bismarck”. ElCato.org. 15 de Julio de 2005. Disponible en: http://www.elcato.org/publicaciones/articulos/art-2005-07-15.html
3. Bauer Rodríguez, Federico. “Ponzi, Madoff y la previsión social”. El Periódico (Guatemala). 28 de octubre de 2010. Disponible en: http://www.elperiodico.com.gt/es/20101028/opinion/180598
4. “Madoff Confessed $50 billion Fraud Before FBI Arrest”. Bloomberg.com. 12 de diciembre de 2008. Disponible en: http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=newsarchive&sid=aYzclQY1HkVE
Ecuador: El esquema Ponzi del Estado
por Gabriela Calderón de Burgos
Gabriela Calderón es editora de ElCato.org, investigadora del Cato Institute y columnista de El Universo (Ecuador).
Guayaquil, Ecuador— Cuando alguien —como Bernard Madoff— le paga retornos generosos a inversionistas anteriores con el dinero captado de nuevos inversionistas, se está conformando un fraude y, al descubrirse, esa persona puede esperar ser enjuiciada y enviada a la cárcel. En cambio, cuando el Estado hace exactamente lo mismo a través de los sistemas de reparto de seguridad social (IESS en nuestro país), nadie es enjuiciado ni enviado a la cárcel por eso. Además, no se reconoce el colapso del sistema ni se lo reforma sino que simplemente se aumenta la edad de jubilación y/o los impuestos, se reducen los beneficios o, en otras palabras, se incumplen las promesas.
A este tipo de operaciones se las conoce como esquemas Ponzi, en honor al italiano Carlo Ponzi, quien ejecutó uno de los fraudes más grandes de la historia hasta 1920.1 ¿De dónde habrá sacado la idea el Sr. Ponzi para tal esquema de negocios? Se podría decir que del canciller alemán Otto von Bismarck, quien creó el primer sistema de seguridad social estatal en 1889.2 La idea de Bismarck era captar dinero de los trabajadores actuales para financiar las pensiones de los jubilados. La intención era buena y se hizo en un momento en que la edad de jubilación era superior a la expectativa de vida por lo que muchos trabajadores financiaban la jubilación de un número muy pequeño de trabajadores.3
El esquema piramidal de Madoff generó retornos jugosos durante muchos años para mucha gente, pero cuando colapsó generó más de $50.000 millones en pérdidas.4
Los sistemas Ponzi de los estados también quiebran. Esto sucede cuando las poblaciones envejecen o cuando la seguridad social es utilizada como caja chica de los gobiernos de turno. Hoy Occidente se enfrenta a una inminente bancarrota fiscal. Por ejemplo, para 2008 EE.UU. tenía una deuda total de $100 billones en promesas realizadas a los estadounidenses en cuanto a seguridad social, seguro médico y medicinas.5
El problema fundamental es la desconexión entre lo que la gente quiere que el Estado le de (o lo que los políticos están dispuestos a prometer para ganar las elecciones) y lo que la gente está dispuesta a pagar en impuestos. Más temprano que tarde, los trabajadores empiezan a considerar la contribución al seguro social como otro impuesto ya que intuyen que su aporte nada tiene que ver con los beneficios que recibirá en su vejez.
Este sistema, inclusive cuando no genera pensiones paupérrimas para los ciudadanos de tercera edad, si le quita a la mayoría de los trabajadores la oportunidad de capitalizar sus ahorros y si está condenado a la quiebra. Muchas autoridades del IESS se jactan de la rentabilidad de las “inversiones” que han realizado, pero Madoff hacía lo mismo en tiempos buenos.
Deberíamos adoptar un sistema que reestablezca el nexo entre el esfuerzo individual durante una vida de trabajo y la pensión de jubilado. Un sistema que le permita a los trabajadores la libertad de decidir cuándo jubilarse y a quién confiarle la administración de sus ahorros. Es profundamente injusto que solo los trabajadores de ingresos más altos puedan contratar un fondo de inversión para su jubilación mientras que aquellos de ingresos más bajos continúen como clientes cautivos del monopolio estatal.
Este artículo fue publicado originalmente en El Universo (Ecuador) el 16 de febrero de 2011.
Referencias:
1. “El ‘esquema Ponzi’, un viejo fraude piramidal”. La Nación (Argentina). 2 de febrero de 2011. Disponible en: http://www.lanacion.com.ar/1081240-el-esquema-ponzi-un-viejo-fraude-piramidal
2. Piñera, José. “Seguridad social: Franklin vs. Bismarck”. ElCato.org. 15 de Julio de 2005. Disponible en: http://www.elcato.org/publicaciones/articulos/art-2005-07-15.html
3. Bauer Rodríguez, Federico. “Ponzi, Madoff y la previsión social”. El Periódico (Guatemala). 28 de octubre de 2010. Disponible en: http://www.elperiodico.com.gt/es/20101028/opinion/180598
4. “Madoff Confessed $50 billion Fraud Before FBI Arrest”. Bloomberg.com. 12 de diciembre de 2008. Disponible en: http://www.bloomberg.com/apps/news?pid=newsarchive&sid=aYzclQY1HkVE
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
en
16:41
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18/2/2011
El espejismo egipcio
Por Aníbal Romero
La tecnología de la información instantánea es un arma de doble filo: nos muestra imágenes de los eventos cuando ocurren pero no logra adivinar su significado. En el caso de Egipto los medios de comunicación occidentales, dominados por la “corrección política”, han articulado una narrativa romántica de la sublevación contra Mubarak, narrativa que tiene la virtud de reconfortar, pero la limitación de ignorar la evidencia.
Los resultados de encuestas realizadas en Egipto en tiempos recientes indican que las mayorías populares se inclinan hacia versiones radicales del islamismo. 85 por ciento considera que la influencia del Islam en política es positiva y dos tercios piensan que la vida mejorará si los clérigos juegan un papel central. La agenda que respaldan es extrema: 70 por ciento favorece que Irán adquiera armas nucleares y 80 por ciento que se descarten los acuerdos de paz con Israel.
Los egipcios quieren aplicar la ley islámica: 84 por ciento apoya la pena de muerte para los apóstatas, es decir, los que abandonan la religión islámica; 77 por ciento considera que a los ladrones hay que cortarles las manos y 54 por ciento solicita que hombres y mujeres sean segregados en el trabajo. 45 por ciento de las mujeres no saben leer.
La Hermandad Musulmana es el movimiento político-religioso mejor organizado del país y supera con creces a los partidos de corte secular. 64 por ciento ve de manera positiva a la Hermandad contra 16 por ciento con opiniones negativas. Las perspectivas sobre Estados Unidos son claramente desfavorables: 82 por ciento rechaza las políticas de Washington y 17 por ciento las respalda.
¿Ha cambiado esto durante las pasadas semanas? No lo creo. Las masas empobrecidas de Egipto quizás se han radicalizado aún más. Lo único claro es que los mismos que ayer crucificaron a Bush por deponer a un asesino en masa como Saddam Hussein, proponer la democratización del mundo árabe e instar a Mubarak a hacer una apertura política, que no llevó a cabo, ahora multiplican sin recato las quimeras acerca de la libertad en la región. Mubarak era un dictador, pero jamás alcanzó a Saddam en horror.
En Irak Bush puso en juego principios y soldados. Washington pretende ahora hacer lo mismo en todo el mundo árabe tan sólo con discursos, pues Estados Unidos perdió el ímpetu para las grandes empresas. Bamboleante e indeciso, en medio de notable incoherencia, Obama se enreda en una región que es un campo minado y donde los espejismos son trampas.
El desafío de la libertad en la civilización islámica exige un profundo cambio cultural. Sin separación entre lo religioso y lo secular la libertad es imposible, y un proceso semejante sólo puede provenir de un agudo desafío externo o una revolución interna.
Por un tiempo, pensé que Estados Unidos había dado inicio a esa transformación de fondo en Irak, al modo de Japón y Alemania después 1945. Pero el casi patológico odio hacia Bush y la llegada al poder de su confuso sucesor cancelaron el proyecto. Hoy, el cambio sólo puede surgir desde dentro.
Con las tendencias de opinión existentes, ¿es razonable pronosticar que la revolución egipcia inicia un camino democrático, o se trata más bien del primer paso hacia un régimen fundamentalista, adversario de Occidente y comprometido como el iraní a la liquidación de Israel? ¿Habrá salido un Faraón para que entre otro? ¿Qué es peor, un militar conservador como Mubarak o un nuevo Nasser?
La respuesta es incierta pues el interludio militar posterga enigmas. No es censurable soñar, pero los despertares abruptos dañan la salud.
El espejismo egipcio
Por Aníbal Romero
La tecnología de la información instantánea es un arma de doble filo: nos muestra imágenes de los eventos cuando ocurren pero no logra adivinar su significado. En el caso de Egipto los medios de comunicación occidentales, dominados por la “corrección política”, han articulado una narrativa romántica de la sublevación contra Mubarak, narrativa que tiene la virtud de reconfortar, pero la limitación de ignorar la evidencia.
Los resultados de encuestas realizadas en Egipto en tiempos recientes indican que las mayorías populares se inclinan hacia versiones radicales del islamismo. 85 por ciento considera que la influencia del Islam en política es positiva y dos tercios piensan que la vida mejorará si los clérigos juegan un papel central. La agenda que respaldan es extrema: 70 por ciento favorece que Irán adquiera armas nucleares y 80 por ciento que se descarten los acuerdos de paz con Israel.
Los egipcios quieren aplicar la ley islámica: 84 por ciento apoya la pena de muerte para los apóstatas, es decir, los que abandonan la religión islámica; 77 por ciento considera que a los ladrones hay que cortarles las manos y 54 por ciento solicita que hombres y mujeres sean segregados en el trabajo. 45 por ciento de las mujeres no saben leer.
La Hermandad Musulmana es el movimiento político-religioso mejor organizado del país y supera con creces a los partidos de corte secular. 64 por ciento ve de manera positiva a la Hermandad contra 16 por ciento con opiniones negativas. Las perspectivas sobre Estados Unidos son claramente desfavorables: 82 por ciento rechaza las políticas de Washington y 17 por ciento las respalda.
¿Ha cambiado esto durante las pasadas semanas? No lo creo. Las masas empobrecidas de Egipto quizás se han radicalizado aún más. Lo único claro es que los mismos que ayer crucificaron a Bush por deponer a un asesino en masa como Saddam Hussein, proponer la democratización del mundo árabe e instar a Mubarak a hacer una apertura política, que no llevó a cabo, ahora multiplican sin recato las quimeras acerca de la libertad en la región. Mubarak era un dictador, pero jamás alcanzó a Saddam en horror.
En Irak Bush puso en juego principios y soldados. Washington pretende ahora hacer lo mismo en todo el mundo árabe tan sólo con discursos, pues Estados Unidos perdió el ímpetu para las grandes empresas. Bamboleante e indeciso, en medio de notable incoherencia, Obama se enreda en una región que es un campo minado y donde los espejismos son trampas.
El desafío de la libertad en la civilización islámica exige un profundo cambio cultural. Sin separación entre lo religioso y lo secular la libertad es imposible, y un proceso semejante sólo puede provenir de un agudo desafío externo o una revolución interna.
Por un tiempo, pensé que Estados Unidos había dado inicio a esa transformación de fondo en Irak, al modo de Japón y Alemania después 1945. Pero el casi patológico odio hacia Bush y la llegada al poder de su confuso sucesor cancelaron el proyecto. Hoy, el cambio sólo puede surgir desde dentro.
Con las tendencias de opinión existentes, ¿es razonable pronosticar que la revolución egipcia inicia un camino democrático, o se trata más bien del primer paso hacia un régimen fundamentalista, adversario de Occidente y comprometido como el iraní a la liquidación de Israel? ¿Habrá salido un Faraón para que entre otro? ¿Qué es peor, un militar conservador como Mubarak o un nuevo Nasser?
La respuesta es incierta pues el interludio militar posterga enigmas. No es censurable soñar, pero los despertares abruptos dañan la salud.
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
en
16:30
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jueves, 24 de febrero de 2011
Ciudad El Tigre, sábado 19 de febrero de 2011
Ronny Padrón.
Democracia Cristiana Hoy.
MUD: Ante tiranías, confrontación, cero conciliación.
Ello incluso trajinando la conocida vía electoral. Pero a nuestra dirigencia demócrata se le está ¨pasando la mano¨. Una cosa es acordar, incluso ante tiranías, en relación con puntuales temas, los indispensables a una convivencia nacional, siempre con base en la sensatez, otra bien distinta lo que viene haciendo la MUD.
El escenario de las interpelaciones ministeriales va permitiendo a la mayoría democrática nacional certificar, la concreción de uno de sus mayores temores, a saber: A la fecha, la presencia parlamentaria demócrata solo va sirviendo para mantener sin atenuantes lo que es la fachada democrática de una tiranía socialista.
Tal despropósito viene a lugar, por el simple hecho que la MUD confunde el formalismo democrático, de obligado cumplimiento para el socialismo en gobierno, ello en pro de la internacional aquiescencia, con la esencia tiránica del mismo, por lo cual es menester que la MUD asumiera de una buena vez el discurso que lo exponga como el totalitarismo que es.
En lugar de ello, nuestra dirigencia demócrata ejecuta el mismo guión de nuestro fracaso político en 12 años: conceden a la tiranía una democrática cualidad, algo de lo que carece. Ello se traduce en una diaria consolidación del régimen, ante la inexistencia simple de una alternativa política válida y eficiente con miras a una transición.
Ejemplo de lo anterior: el precitado mecanismo de las interpelaciones. Se evidencia la incapacidad de nuestros parlamentarios, como para exponer políticamente lo que es un hecho notorio: El socialismo es políticamente inviable. Muy por el contrario, siembran ahora una duda entre venezolanos incautos: ¿Será que a pesar de todo, no tenemos nada mejor?.
Ante una situación tan bochornosa, no debemos seguir siendo tolerantes frente a tan grave error. Basta de aceptar que nuestros parlamentarios, por las razones que fuere continúen como incapaces de por lo menos articular un discurso suficiente, que les permita sí colocar en su histórico lugar a este socialismo en gobierno; una insolvencia política que ciertamente coadyuva en la consolidación de esta tiranía, aún siendo esta minoría. Las tiranías siempre lo son.
No debemos guardar silencio ante el nuevo error político de la MUD, ahora de consecuencias posiblemente más graves. Es que entonces nos preguntamos ¿De qué nos va sirviendo a los venezolanos tener en el parlamento diputados que no pudiendo legislar ni controlar a la tiranía gobernante, resulten igualmente incapaces para imponer la superioridad moral y doctrinaria de las democracias, por sobre la indigencia discursiva del socialismo?
Muy lejos se halla nuestra MUD del digno ejemplo brindado hoy día por los jóvenes huelguistas que a lo largo del territorio exigen a la OEA se pronuncie sobre la clase de derechos humanos que rigen en Venezuela. Corresponde a la Mesa de la Unidad Democrática, constituirse en el órgano político capaz de potenciar una manifestación de tal importancia, sin embargo, luce más dedicada en cumplir con las pautas de formalidad democrática que le señala Hugo Chávez, a cambio de ¨permitirle¨ ejercer ¿¿funciones parlamentarias??.
No vaya a creerse la MUD, que la victoria electoral de aquel 26-S es de naturaleza perpetua. Los votantes demócratas, legítimos mandantes de tales parlamentarios, les exigimos entonces que accionen en consonancia con las actuales circunstancias de vivir bajo tiranía. Corrijan mejor ahora, y no cuando padezcamos el dolor de otra derrota a manos del socialismo. ORA y LABORA.
caballeropercival@hotmail.com
Ronny Padrón.
Democracia Cristiana Hoy.
MUD: Ante tiranías, confrontación, cero conciliación.
Ello incluso trajinando la conocida vía electoral. Pero a nuestra dirigencia demócrata se le está ¨pasando la mano¨. Una cosa es acordar, incluso ante tiranías, en relación con puntuales temas, los indispensables a una convivencia nacional, siempre con base en la sensatez, otra bien distinta lo que viene haciendo la MUD.
El escenario de las interpelaciones ministeriales va permitiendo a la mayoría democrática nacional certificar, la concreción de uno de sus mayores temores, a saber: A la fecha, la presencia parlamentaria demócrata solo va sirviendo para mantener sin atenuantes lo que es la fachada democrática de una tiranía socialista.
Tal despropósito viene a lugar, por el simple hecho que la MUD confunde el formalismo democrático, de obligado cumplimiento para el socialismo en gobierno, ello en pro de la internacional aquiescencia, con la esencia tiránica del mismo, por lo cual es menester que la MUD asumiera de una buena vez el discurso que lo exponga como el totalitarismo que es.
En lugar de ello, nuestra dirigencia demócrata ejecuta el mismo guión de nuestro fracaso político en 12 años: conceden a la tiranía una democrática cualidad, algo de lo que carece. Ello se traduce en una diaria consolidación del régimen, ante la inexistencia simple de una alternativa política válida y eficiente con miras a una transición.
Ejemplo de lo anterior: el precitado mecanismo de las interpelaciones. Se evidencia la incapacidad de nuestros parlamentarios, como para exponer políticamente lo que es un hecho notorio: El socialismo es políticamente inviable. Muy por el contrario, siembran ahora una duda entre venezolanos incautos: ¿Será que a pesar de todo, no tenemos nada mejor?.
Ante una situación tan bochornosa, no debemos seguir siendo tolerantes frente a tan grave error. Basta de aceptar que nuestros parlamentarios, por las razones que fuere continúen como incapaces de por lo menos articular un discurso suficiente, que les permita sí colocar en su histórico lugar a este socialismo en gobierno; una insolvencia política que ciertamente coadyuva en la consolidación de esta tiranía, aún siendo esta minoría. Las tiranías siempre lo son.
No debemos guardar silencio ante el nuevo error político de la MUD, ahora de consecuencias posiblemente más graves. Es que entonces nos preguntamos ¿De qué nos va sirviendo a los venezolanos tener en el parlamento diputados que no pudiendo legislar ni controlar a la tiranía gobernante, resulten igualmente incapaces para imponer la superioridad moral y doctrinaria de las democracias, por sobre la indigencia discursiva del socialismo?
Muy lejos se halla nuestra MUD del digno ejemplo brindado hoy día por los jóvenes huelguistas que a lo largo del territorio exigen a la OEA se pronuncie sobre la clase de derechos humanos que rigen en Venezuela. Corresponde a la Mesa de la Unidad Democrática, constituirse en el órgano político capaz de potenciar una manifestación de tal importancia, sin embargo, luce más dedicada en cumplir con las pautas de formalidad democrática que le señala Hugo Chávez, a cambio de ¨permitirle¨ ejercer ¿¿funciones parlamentarias??.
No vaya a creerse la MUD, que la victoria electoral de aquel 26-S es de naturaleza perpetua. Los votantes demócratas, legítimos mandantes de tales parlamentarios, les exigimos entonces que accionen en consonancia con las actuales circunstancias de vivir bajo tiranía. Corrijan mejor ahora, y no cuando padezcamos el dolor de otra derrota a manos del socialismo. ORA y LABORA.
caballeropercival@hotmail.com
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
en
15:35
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viernes, 18 de febrero de 2011
Ciudad El Tigre, sábado 12 de febrero de 2011
Ronny Padrón.
Democracia Cristiana Hoy.
Egipto también, ¿y nuestra MUD?: inter-pelando.
Ya lo hemos referido. No le exigimos a nuestra dirigencia política organizada en la MUD, el heroísmo de los demócratas árabes. Los más de 4OO asesinatos políticos, costo pagado por Túnez y Egipto a cambio de su muy reciente liberación, es un precio que la generalidad de nuestros líderes no alcanzan siquiera a comprender. Bastó con aquel 11 de abril para entender, que en Venezuela solo el pueblo demócrata, considerado en estricto sensu, es capaz de ofrendar su vida a cambio de la libertad.
Aclarada la hipótesis, pasemos a las exigencias posibles. Cómo podemos aceptar que en el recientemente iniciado ciclo de interpelaciones a los ministros de esta tiranía, nuestros diputados resultaran incapaces siquiera de hacer mella en el discurso siempre farsante de la doctrina socialista.
No se atreven nuestros parlamentarios a atacar con la firmeza requerida la raíz del problema hoy en gobierno: El propio Socialismo. Porque lo hemos alertado, la generalidad de nuestra dirigencia demócrata, padece cuando menos de un grave filo-socialismo, el mismo que le impide refutar con eficiencia ese discurso colectivista, tan eficaz históricamente engañando incautos como mediocre es para gobernar.
No podemos concebir que estos 12 años de caos resulten insuficientes para que nuestra propia dirigencia se decida a concretar en la praxis lo que Europa y el resto de nuestra América logró ya desde hace mucho: ganarle al socialismo la más importante de las batallas políticas, la batalla de las ideas. Mientras en Venezuela perviva el falso discurso de la redención colectiva, los Hugo Chávez se hallarán siempre a la vuelta de una esquina, pues al tiempo siempre se topan con alguien que les creerá.
Vemos en tal sentido, como en razón de las precitadas interpelaciones, no se intentó evidenciar siquiera la inviabilidad socialista, más allá de las publicitadas críticas ante ¨otro¨ pésimo gobierno venezolano. Será tan difícil comprender, que diatribas tan ¨constructivas¨ dan pie para que nuestro pueblo mantenga esperanza en la muy socialista farsa.
Al tiempo presente, cuando el porqué de la prosperidad de los pueblos es tan conocida como el porqué de la necesidad de comer, permitir que el socialismo en gobierno se siga haciendo pasar por otra mala administración, en vez de hacerle ocupar el puesto correspondiente a un símbolo de destrucción, es de una inopia procaz.
¿Cuando algún socialismo en gobierno ha resultado exitoso en su gestión administrativa y menos aún en su gestión de la economía? ¿Es que alguno podrá serlo manteniendo su postulado de colectivizar a los medios de producción? Mientras el mundo desarrollado se debate por reducir aún más la gestión del Estado, hasta solo un mínimo indispensable, en Venezuela nuestros diputados se sienten impedidos de proclamar, que mientras empresas mercantiles como PDVSA y la CVG continúen gerenciadas por el Estado, representaran siempre un modelo a la ineficiencia y la corrupción, vicios estos que siempre pagamos sus propietarios, nosotros los venezolanos.
Entiendo también que de momento, no merecemos un mejor liderazgo, el actual es fiel reflejo de nuestra realidad como sociedad, pero igualmente comprendo que es nuestro humano derecho el trabajar día a día por alcanzar un futuro mejor. ORA y LABORA.
caballeropercival@hotmail.com
Ronny Padrón.
Democracia Cristiana Hoy.
Egipto también, ¿y nuestra MUD?: inter-pelando.
Ya lo hemos referido. No le exigimos a nuestra dirigencia política organizada en la MUD, el heroísmo de los demócratas árabes. Los más de 4OO asesinatos políticos, costo pagado por Túnez y Egipto a cambio de su muy reciente liberación, es un precio que la generalidad de nuestros líderes no alcanzan siquiera a comprender. Bastó con aquel 11 de abril para entender, que en Venezuela solo el pueblo demócrata, considerado en estricto sensu, es capaz de ofrendar su vida a cambio de la libertad.
Aclarada la hipótesis, pasemos a las exigencias posibles. Cómo podemos aceptar que en el recientemente iniciado ciclo de interpelaciones a los ministros de esta tiranía, nuestros diputados resultaran incapaces siquiera de hacer mella en el discurso siempre farsante de la doctrina socialista.
No se atreven nuestros parlamentarios a atacar con la firmeza requerida la raíz del problema hoy en gobierno: El propio Socialismo. Porque lo hemos alertado, la generalidad de nuestra dirigencia demócrata, padece cuando menos de un grave filo-socialismo, el mismo que le impide refutar con eficiencia ese discurso colectivista, tan eficaz históricamente engañando incautos como mediocre es para gobernar.
No podemos concebir que estos 12 años de caos resulten insuficientes para que nuestra propia dirigencia se decida a concretar en la praxis lo que Europa y el resto de nuestra América logró ya desde hace mucho: ganarle al socialismo la más importante de las batallas políticas, la batalla de las ideas. Mientras en Venezuela perviva el falso discurso de la redención colectiva, los Hugo Chávez se hallarán siempre a la vuelta de una esquina, pues al tiempo siempre se topan con alguien que les creerá.
Vemos en tal sentido, como en razón de las precitadas interpelaciones, no se intentó evidenciar siquiera la inviabilidad socialista, más allá de las publicitadas críticas ante ¨otro¨ pésimo gobierno venezolano. Será tan difícil comprender, que diatribas tan ¨constructivas¨ dan pie para que nuestro pueblo mantenga esperanza en la muy socialista farsa.
Al tiempo presente, cuando el porqué de la prosperidad de los pueblos es tan conocida como el porqué de la necesidad de comer, permitir que el socialismo en gobierno se siga haciendo pasar por otra mala administración, en vez de hacerle ocupar el puesto correspondiente a un símbolo de destrucción, es de una inopia procaz.
¿Cuando algún socialismo en gobierno ha resultado exitoso en su gestión administrativa y menos aún en su gestión de la economía? ¿Es que alguno podrá serlo manteniendo su postulado de colectivizar a los medios de producción? Mientras el mundo desarrollado se debate por reducir aún más la gestión del Estado, hasta solo un mínimo indispensable, en Venezuela nuestros diputados se sienten impedidos de proclamar, que mientras empresas mercantiles como PDVSA y la CVG continúen gerenciadas por el Estado, representaran siempre un modelo a la ineficiencia y la corrupción, vicios estos que siempre pagamos sus propietarios, nosotros los venezolanos.
Entiendo también que de momento, no merecemos un mejor liderazgo, el actual es fiel reflejo de nuestra realidad como sociedad, pero igualmente comprendo que es nuestro humano derecho el trabajar día a día por alcanzar un futuro mejor. ORA y LABORA.
caballeropercival@hotmail.com
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
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21:45
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domingo, 13 de febrero de 2011
Por: Andrés Oppenheimer.
El desafío peruano
Durante una visita a Perú hace unos meses, varias personas me dijeron que el país estaba en buen camino y que --a diferencia de lo que ocurre en otros países-- las próximas elecciones no serán ganadas por un candidato populista, sino por un político de centro-derecha. Al principio, tuve mis dudas, pero todo parece indicar que así será.
Esta semana, el presidente peruano Alan García dijo públicamente lo que yo había escuchado en conversaciones de sobremesa en Lima: que a diferencia de lo ocurrido en las últimas elecciones, cuando el candidato respaldado por Venezuela Ollanta Humala estuvo cerca de ganar la presidencia, esta vez no hay ningún candidato populista entre los favoritos para ganar las elecciones del 10 de abril.
``Se acabo el peligro", dijo García, refiriéndose a la posibilidad de que la apertura económica de Perú, que ya lleva 20 años, pudiera ser revertida. ``Cualquiera de los que aparentemente tienen ventaja podrá y deberá mantener lo sustantivo del modelo exportador, descentralista, democrático y de inversión en nuestro país''.
Todas las encuestas coinciden en que más del 80 por ciento de los peruanos apoyan un ``modelo de desarrollo modernizador, democrático y globalizado'', dijo García.
En efecto, las últimas encuestas revelan que el ex presidente Alejandro Toledo es el favorito, con alrededor del 30 por ciento de la intención de voto, seguido por Keiko Fujimori, la hija del ex presidente Alberto Fujimori, y el ex alcalde de Lima Luis Castañeda, con una intención del voto de alrededor del 20 por ciento cada uno. Los tres son políticos de centro-derecha.
Humala ha quedado en un distante cuarto puesto en las encuestas, con alrededor del 11 por ciento de la intención del voto. Y lo que es más significativo aún, Humala ha tenido que suavizar considerablemente su discurso desde las últimas elecciones.
¿Por qué los peruanos respaldan a candidatos de centro-derecha? En gran medida se debe a 20 años de estabilidad económica y creciente inserción en la economía global que han dado resultados, sacando a un significativo número de peruanos de la pobreza.
Ahora hay una masa crítica de votantes de clase media que se han beneficiado de las dos décadas de apertura económica, y que apuestan a la continuidad. La economía de Perú creció un 8.8 por ciento en el 2010, y tuvo una inflación inferior al 2 por ciento.
Según las estimaciones del Banco Mundial, los índices de pobreza de Perú han disminuido del 54 por ciento al 35 por ciento de la población en la última década. Y García pronosticó que el índice de pobreza disminuirá al 28 por ciento para fin de año.
La actual campaña presidencial en Perú no gira en torno a qué modelo económico debería adoptarse en el país, sino en torno a cómo perfeccionar el modelo actual. No resulta sorprendente que el eslogan de Toledo --que aparece en carteles por todo el país-- sea: ``Con Toledo, al Perú no lo para nadie''.
El desafío peruano
Durante una visita a Perú hace unos meses, varias personas me dijeron que el país estaba en buen camino y que --a diferencia de lo que ocurre en otros países-- las próximas elecciones no serán ganadas por un candidato populista, sino por un político de centro-derecha. Al principio, tuve mis dudas, pero todo parece indicar que así será.
Esta semana, el presidente peruano Alan García dijo públicamente lo que yo había escuchado en conversaciones de sobremesa en Lima: que a diferencia de lo ocurrido en las últimas elecciones, cuando el candidato respaldado por Venezuela Ollanta Humala estuvo cerca de ganar la presidencia, esta vez no hay ningún candidato populista entre los favoritos para ganar las elecciones del 10 de abril.
``Se acabo el peligro", dijo García, refiriéndose a la posibilidad de que la apertura económica de Perú, que ya lleva 20 años, pudiera ser revertida. ``Cualquiera de los que aparentemente tienen ventaja podrá y deberá mantener lo sustantivo del modelo exportador, descentralista, democrático y de inversión en nuestro país''.
Todas las encuestas coinciden en que más del 80 por ciento de los peruanos apoyan un ``modelo de desarrollo modernizador, democrático y globalizado'', dijo García.
En efecto, las últimas encuestas revelan que el ex presidente Alejandro Toledo es el favorito, con alrededor del 30 por ciento de la intención de voto, seguido por Keiko Fujimori, la hija del ex presidente Alberto Fujimori, y el ex alcalde de Lima Luis Castañeda, con una intención del voto de alrededor del 20 por ciento cada uno. Los tres son políticos de centro-derecha.
Humala ha quedado en un distante cuarto puesto en las encuestas, con alrededor del 11 por ciento de la intención del voto. Y lo que es más significativo aún, Humala ha tenido que suavizar considerablemente su discurso desde las últimas elecciones.
¿Por qué los peruanos respaldan a candidatos de centro-derecha? En gran medida se debe a 20 años de estabilidad económica y creciente inserción en la economía global que han dado resultados, sacando a un significativo número de peruanos de la pobreza.
Ahora hay una masa crítica de votantes de clase media que se han beneficiado de las dos décadas de apertura económica, y que apuestan a la continuidad. La economía de Perú creció un 8.8 por ciento en el 2010, y tuvo una inflación inferior al 2 por ciento.
Según las estimaciones del Banco Mundial, los índices de pobreza de Perú han disminuido del 54 por ciento al 35 por ciento de la población en la última década. Y García pronosticó que el índice de pobreza disminuirá al 28 por ciento para fin de año.
La actual campaña presidencial en Perú no gira en torno a qué modelo económico debería adoptarse en el país, sino en torno a cómo perfeccionar el modelo actual. No resulta sorprendente que el eslogan de Toledo --que aparece en carteles por todo el país-- sea: ``Con Toledo, al Perú no lo para nadie''.
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
en
12:12
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Editorial Revista Sic 731. Enero-febrero 2011
El proyecto de la ley orgánica de las comunas es la plasmación más radical del socialismo del siglo XXI. En sustancia es la reposición de lo sometido a referéndum en 2008, que fue rechazado por votación secreta y universal. Es tal su anacronismo que nos es difícil situarnos ante él como una propuesta firme y seria de unos compatriotas nuestros.
Cuatro elementos nos parecen especialmente reveladores de ese tono de irrealidad: el primero es la base territorial, que va unida al pregonado carácter endógeno; el segundo es la pretensión de democracia directa; el tercero, el carácter plebiscitario, con la ausencia de votación secreta y universal, menos para la elección de los jueces comunales; el cuarto, el contenido socialista, entendido como la prevalencia de lo social sobre lo individual, contraviniendo no sólo lo que enseña la historia y la antropología sino nuestra propia idiosincrasia.
Localismo
La comuna es el segundo estadio en el diseño organizativo, después del consejo comunal y antes de la ciudad comunal y la federación comunal. La pretensión es constituir un Estado socialista como agregación articulada de territorios.
No entendemos cómo puede ser posible esta propuesta en una época de mundialización, posibilitada por la presencia virtual de todos, que entraña entablar proyectos mancomunados a nivel mundial. Cuando todo el mundo está ligado, puede pensarse y según nuestra apreciación debe proponerse una alternativa a la globalización actual, pero no es posible y ni siquiera pensable una alternativa a la globalización basada en el desarrollo endógeno.
Nada de lo que ha llevado a cabo este Gobierno es pensable sin la ligazón estructural de Venezuela a la cadena productiva mundial mediante el petróleo y sus derivados. Debemos optimizar el valor agregado de nuestros productos, la petroquímica y las industrias básicas; pero lo que carece de sentido es empezar desde cada rincón del país e ir expandiendo la organicidad. El potencial de cada rincón depende de su imbricación con las grandes ciudades e incluso con el mundo, no del ensamblaje del rincón con otras zonas adyacentes.
El autogobierno de los menos desarrollados no contribuye a su desarrollo. Éste sólo se alcanza por la presencia de las instituciones burocráticas nacionales, con ventaja comparativa sobre los centros desarrollados: por ejemplo, centros de salud y educación mejor dotados que los de las ciudades y profesionales mejor pagados y, al menos, tan bien cualificados como los mejores de la ciudad.
Partir de unidades endógenas con instituciones propias, hasta banco y moneda propios, es retroceder milenios. Es desconocer la división del trabajo que nos enlaza a todos y exige de altísimas especializaciones, que no posee un ciudadano medio de la periferia ni puede llegar a poseer.
El proyecto comunal es ruralizante. En una gran ciudad el lugar donde se reside no tiene relevancia. El ciudadano se caracteriza por su ubicuidad, por su fluencia. Va adonde puede satisfacer mejor sus posibilidades y sus deseos, donde puede realizarse como ser humano y contribuir a la sociedad según sus capacidades y su horizonte vital. Ligar a la gente a un territorio va en contra tanto de la dinámica mundial como, de manera muy específica, de la movilidad que nos ha caracterizado como país.
Pretensión de democracia directa
La apuesta por la democracia directa está en consonancia con la apuesta anterior: ella tiene sentido únicamente cuando no hay división de trabajo ni complejidad social, cuando las personas son homogéneas y se conocen de toda la vida. En todo otro caso no hay más camino que la democracia representativa con participación en los niveles primarios, pero sin que esa participación relegue a la representación.
En efecto, en el siglo XXI el componente técnico es elevadísimo y concomitantemente la necesidad de especialización, tanto de los individuos como de empresas. El valor insustituible del Estado desde lo municipal a lo nacional está ligado al establecimiento y mantenimiento de estándares de infraestructura y de servicios a la altura del tiempo. Esto es lo básico.
Lo que hoy está completamente descuidado, por lo que el país se está cayendo a pedazos. Lo político partidista se debería ligar únicamente a la capacidad de coordinar y maximizar a la burocracia técnica y a algunos énfasis propuestos, por ejemplo, estímulos directos e indirectos a las empresas (en el caso de una política desarrollista) o estímulo al empleo o énfasis en la capacitación popular con una discriminación positiva para acercarse a una efectiva igualdad de oportunidades (en una democracia de contenido social).
En este horizonte tan complejo no es posible que cada ciudadano pueda opinar sobre todos los temas, requisito imprescindible para una democracia directa. Bastante es que esté en capacidad para distinguir las consecuencias de los diversos proyectos para votar con conocimiento de causa a sus representantes y que pueda controlar de algún modo concreto la calidad de su realización, aquí, sí, participativamente.
Demagogia
Pero es que además la democracia directa sólo puede darse cuando haya una igualdad básica entre todos los ciudadanos. Si existe algún grupo de presión, por ejemplo, porque controla la maquinaria del Estado y por tanto la asignación de recursos, o incluso meramente porque están organizados y obran de consuno, en tanto los demás lo hacen aisladamente, la democracia se degrada a demagogia y sólo se da la imposición del grupo de presión. Es el problema de la democracia asamblearia: es casi imposible que sea auténtica democracia. Y la ley contempla únicamente (ya mencionamos la excepción de la elección de los jueces) este modo de votar para todas las elecciones y aprobaciones de gestiones.
Todavía se esfuma más la pretensión democrática porque la ley establece que la asamblea es válida cuando está representado 15% de los potenciales electores. Como las decisiones se toman por mayoría simple, 9% puede decidir legalmente, ya que no legítimamente por todos.
Como los elegibles tienen que tener ética y formación socialista, se excluye a la mayoría que no se siente identificada con esa ideología, con lo que la representación es muchísimo menor aún.
Como la mayoría de las elecciones son de tercer o cuarto grado y como además dependen de la aceptación del Poder Popular, que, a pesar de su nombre encubridor, no es el del pueblo sino el del Estado, no cabe más elección que entre los colaboradores del Estado, con lo que el carácter de sujeto del pueblo queda o negado, en la mayoría de los casos o en los identificados con el socialismo a la cubana que postula en gobierno, seriamente mediatizado y disminuido. En estas condiciones no se ve qué contenido analítico tiene la proclamada democracia.
Lo que sí resulta muy claro es el control absoluto del Estado sobre todo el proceso y la organización resultante.
El proyecto de la ley orgánica de las comunas es la plasmación más radical del socialismo del siglo XXI. En sustancia es la reposición de lo sometido a referéndum en 2008, que fue rechazado por votación secreta y universal. Es tal su anacronismo que nos es difícil situarnos ante él como una propuesta firme y seria de unos compatriotas nuestros.
Cuatro elementos nos parecen especialmente reveladores de ese tono de irrealidad: el primero es la base territorial, que va unida al pregonado carácter endógeno; el segundo es la pretensión de democracia directa; el tercero, el carácter plebiscitario, con la ausencia de votación secreta y universal, menos para la elección de los jueces comunales; el cuarto, el contenido socialista, entendido como la prevalencia de lo social sobre lo individual, contraviniendo no sólo lo que enseña la historia y la antropología sino nuestra propia idiosincrasia.
Localismo
La comuna es el segundo estadio en el diseño organizativo, después del consejo comunal y antes de la ciudad comunal y la federación comunal. La pretensión es constituir un Estado socialista como agregación articulada de territorios.
No entendemos cómo puede ser posible esta propuesta en una época de mundialización, posibilitada por la presencia virtual de todos, que entraña entablar proyectos mancomunados a nivel mundial. Cuando todo el mundo está ligado, puede pensarse y según nuestra apreciación debe proponerse una alternativa a la globalización actual, pero no es posible y ni siquiera pensable una alternativa a la globalización basada en el desarrollo endógeno.
Nada de lo que ha llevado a cabo este Gobierno es pensable sin la ligazón estructural de Venezuela a la cadena productiva mundial mediante el petróleo y sus derivados. Debemos optimizar el valor agregado de nuestros productos, la petroquímica y las industrias básicas; pero lo que carece de sentido es empezar desde cada rincón del país e ir expandiendo la organicidad. El potencial de cada rincón depende de su imbricación con las grandes ciudades e incluso con el mundo, no del ensamblaje del rincón con otras zonas adyacentes.
El autogobierno de los menos desarrollados no contribuye a su desarrollo. Éste sólo se alcanza por la presencia de las instituciones burocráticas nacionales, con ventaja comparativa sobre los centros desarrollados: por ejemplo, centros de salud y educación mejor dotados que los de las ciudades y profesionales mejor pagados y, al menos, tan bien cualificados como los mejores de la ciudad.
Partir de unidades endógenas con instituciones propias, hasta banco y moneda propios, es retroceder milenios. Es desconocer la división del trabajo que nos enlaza a todos y exige de altísimas especializaciones, que no posee un ciudadano medio de la periferia ni puede llegar a poseer.
El proyecto comunal es ruralizante. En una gran ciudad el lugar donde se reside no tiene relevancia. El ciudadano se caracteriza por su ubicuidad, por su fluencia. Va adonde puede satisfacer mejor sus posibilidades y sus deseos, donde puede realizarse como ser humano y contribuir a la sociedad según sus capacidades y su horizonte vital. Ligar a la gente a un territorio va en contra tanto de la dinámica mundial como, de manera muy específica, de la movilidad que nos ha caracterizado como país.
Pretensión de democracia directa
La apuesta por la democracia directa está en consonancia con la apuesta anterior: ella tiene sentido únicamente cuando no hay división de trabajo ni complejidad social, cuando las personas son homogéneas y se conocen de toda la vida. En todo otro caso no hay más camino que la democracia representativa con participación en los niveles primarios, pero sin que esa participación relegue a la representación.
En efecto, en el siglo XXI el componente técnico es elevadísimo y concomitantemente la necesidad de especialización, tanto de los individuos como de empresas. El valor insustituible del Estado desde lo municipal a lo nacional está ligado al establecimiento y mantenimiento de estándares de infraestructura y de servicios a la altura del tiempo. Esto es lo básico.
Lo que hoy está completamente descuidado, por lo que el país se está cayendo a pedazos. Lo político partidista se debería ligar únicamente a la capacidad de coordinar y maximizar a la burocracia técnica y a algunos énfasis propuestos, por ejemplo, estímulos directos e indirectos a las empresas (en el caso de una política desarrollista) o estímulo al empleo o énfasis en la capacitación popular con una discriminación positiva para acercarse a una efectiva igualdad de oportunidades (en una democracia de contenido social).
En este horizonte tan complejo no es posible que cada ciudadano pueda opinar sobre todos los temas, requisito imprescindible para una democracia directa. Bastante es que esté en capacidad para distinguir las consecuencias de los diversos proyectos para votar con conocimiento de causa a sus representantes y que pueda controlar de algún modo concreto la calidad de su realización, aquí, sí, participativamente.
Demagogia
Pero es que además la democracia directa sólo puede darse cuando haya una igualdad básica entre todos los ciudadanos. Si existe algún grupo de presión, por ejemplo, porque controla la maquinaria del Estado y por tanto la asignación de recursos, o incluso meramente porque están organizados y obran de consuno, en tanto los demás lo hacen aisladamente, la democracia se degrada a demagogia y sólo se da la imposición del grupo de presión. Es el problema de la democracia asamblearia: es casi imposible que sea auténtica democracia. Y la ley contempla únicamente (ya mencionamos la excepción de la elección de los jueces) este modo de votar para todas las elecciones y aprobaciones de gestiones.
Todavía se esfuma más la pretensión democrática porque la ley establece que la asamblea es válida cuando está representado 15% de los potenciales electores. Como las decisiones se toman por mayoría simple, 9% puede decidir legalmente, ya que no legítimamente por todos.
Como los elegibles tienen que tener ética y formación socialista, se excluye a la mayoría que no se siente identificada con esa ideología, con lo que la representación es muchísimo menor aún.
Como la mayoría de las elecciones son de tercer o cuarto grado y como además dependen de la aceptación del Poder Popular, que, a pesar de su nombre encubridor, no es el del pueblo sino el del Estado, no cabe más elección que entre los colaboradores del Estado, con lo que el carácter de sujeto del pueblo queda o negado, en la mayoría de los casos o en los identificados con el socialismo a la cubana que postula en gobierno, seriamente mediatizado y disminuido. En estas condiciones no se ve qué contenido analítico tiene la proclamada democracia.
Lo que sí resulta muy claro es el control absoluto del Estado sobre todo el proceso y la organización resultante.
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
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