Sr. Williams Hernández:
En primer lugar, espero pueda disculpar el grave retardo que he tenido en responderle, ello debido a que mi antigua dirección electrónica de CANTV, la tengo casi inactiva, y aún no he hecho el debido cambio en mi blog.
De seguidas, debo agradecerle la gentileza de haber leído mi escrito relativo a las ¨Areperas Venezuela¨, y más aún el haber tenido a bien manifestar tan pertinente comentario. En tal sentido le respondo lo siguiente:
Estoy plenamente de acuerdo con usted en cuanto refiere a la necesidad de plantearle a la sociedad tigrense y a los venezolanos en general, alternativas válidas a las propuestas socialistas como esta de las areperas estatales. En tal sentido es necesario que una vez restauremos la constitucionalidad democrática, sea por vía de votos, o por cualquier otra de las pautadas en la Carta Magna, el Estado Democrático y Social de Derecho y de Justicia allí consagrado, promueva con fuerza, entre otras tratativas, la consolidación de una economía social de mercado, donde impere la ley, incentivando la productividad y la competencia entre todos los factores del circuito económico, único mecanismo conocido en el mundo para elevar el producto interno per cápita de cada venezolano, al tiempo de disminuir la inflación y de tal manera seamos más los venezolanos en capacidad de adquirir todos los productos y servicios en la cantidad y la calidad requerida, en base a nuestro trabajo honrado.
Es allí donde se abre paso la candidatura de María Corina Machado, le invito a hacerle seguimiento a su propuesta de gobierno, que espero le resulte de interés. A todo evento le indico que, caballeropercival@hotmail.com, es mi actual dirección electrónica, y mis teléfonos: 0414-8467701 y 0283-2315861 el de mi oficina, estoy a sus órdenes para intercambiar ideas sobre este y cualquier otro tópico, en pro del Bien Común para todos los tigrenses. ORA y LABORA.
Siempre a sus órdenes,
Ronny Leonardo Padrón Pérez.
caballeropercival@hotmail.com
PD. La presente respuesta puede ser
igualmente visualizada como comentario
al artículo en cuestión, en la fecha 04-07-2.011
en éste blog.
¨POR LA REPÚBLICA DE VENEZUELA, CON EL ESPÍRITU DEL 11 DE ABRIL¨.
domingo, 31 de julio de 2011
Respuesta al comentario sobre el artículo: ¨Areperas Venezuela: buen provecho para el socialismo, pero con el dinero de todos¨. De fecha 30-06-2.011.
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
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9:21
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viernes, 29 de julio de 2011
26 de julio de 2011
Verdaderos y falsos derechos humanos
por Luis Pazos
Luis Pazos es Profesor de Economía Política y autor de varios libros de temas económicos.
El respeto a los derechos humanos es fundamental para el progreso y la convivencia; sin embargo, hay quienes han abusado del término e incorporado como derechos humanos los que en realidad son posiciones de un legislador o partido para ganar votos. Es importante distinguir cuáles leyes protegen los derechos humanos y cuáles falsamente hablan de derechos humanos, cuando en realidad se refieren a políticas económicas que, aunque se antojan positivas y deseables, no pueden interpretarse o considerarse derechos humanos.
La palabra derechos humanos rectamente entendida es una forma de llamar a los anteriormente denominados derechos naturales, los que tiene la persona humana desde que nace por el hecho de ser humano.
Esos son: el derecho a la vida, el derecho a la propiedad y el derecho a la libertad. Es por ello que las sociedades modernas condenan el asesinato, violación al derecho a la vida; el robo, violación al derecho de propiedad y el obligar a profesar una religión o realizar un trabajo en contra de su voluntad a cualquier ciudadano, pues violan el derecho a la libertad de elegir.
De esos derechos naturales o humanos se derivan otros, como la libertad de prensa y de creencias, sin embargo, en varias constituciones se consignan como derechos humanos, el derecho a la alimentación, al empleo, a la vivienda, a las vacaciones, como también podría decirse el derecho a usar sombrero, a chiflar y a mascar chicle.
Todos esos derechos caben dentro del derecho a la libertad rectamente entendidos. En un país democrático y que respeta con verdaderos derechos humanos, tenemos la libertad de decidir qué comer, cómo vestir, qué estudiar y dónde trabajar o vivir. Pero es demagógico interpretar esa libertad como el derecho a que el gobierno nos garantice y financie la educación, la casa, consiga empleo, nos dé un sombrero o chicles para que masquemos.
De dónde sacarían o a quién le quitaría el gobierno recursos para darnos a todos esos mal interpretados derechos, que demagógicamente han plasmado en leyes y en la constitución algunos legisladores o partidos con criterios populistas.
Este artículo fue publicado originalmente en Asuntos Capitales (México) el 22 de julio de 2011.
Verdaderos y falsos derechos humanos
por Luis Pazos
Luis Pazos es Profesor de Economía Política y autor de varios libros de temas económicos.
El respeto a los derechos humanos es fundamental para el progreso y la convivencia; sin embargo, hay quienes han abusado del término e incorporado como derechos humanos los que en realidad son posiciones de un legislador o partido para ganar votos. Es importante distinguir cuáles leyes protegen los derechos humanos y cuáles falsamente hablan de derechos humanos, cuando en realidad se refieren a políticas económicas que, aunque se antojan positivas y deseables, no pueden interpretarse o considerarse derechos humanos.
La palabra derechos humanos rectamente entendida es una forma de llamar a los anteriormente denominados derechos naturales, los que tiene la persona humana desde que nace por el hecho de ser humano.
Esos son: el derecho a la vida, el derecho a la propiedad y el derecho a la libertad. Es por ello que las sociedades modernas condenan el asesinato, violación al derecho a la vida; el robo, violación al derecho de propiedad y el obligar a profesar una religión o realizar un trabajo en contra de su voluntad a cualquier ciudadano, pues violan el derecho a la libertad de elegir.
De esos derechos naturales o humanos se derivan otros, como la libertad de prensa y de creencias, sin embargo, en varias constituciones se consignan como derechos humanos, el derecho a la alimentación, al empleo, a la vivienda, a las vacaciones, como también podría decirse el derecho a usar sombrero, a chiflar y a mascar chicle.
Todos esos derechos caben dentro del derecho a la libertad rectamente entendidos. En un país democrático y que respeta con verdaderos derechos humanos, tenemos la libertad de decidir qué comer, cómo vestir, qué estudiar y dónde trabajar o vivir. Pero es demagógico interpretar esa libertad como el derecho a que el gobierno nos garantice y financie la educación, la casa, consiga empleo, nos dé un sombrero o chicles para que masquemos.
De dónde sacarían o a quién le quitaría el gobierno recursos para darnos a todos esos mal interpretados derechos, que demagógicamente han plasmado en leyes y en la constitución algunos legisladores o partidos con criterios populistas.
Este artículo fue publicado originalmente en Asuntos Capitales (México) el 22 de julio de 2011.
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Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
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16:47
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26/7/2011
La política del cáncer
Por Orlando Ochoa Terán
La lucha contra el cáncer es global pero sus resultados varían en cada país. La complejidad de la enfermedad demanda experticia científica, enormes recursos, organización y un gran desarrollo tecnológico. En este desafío el aporte de los países socialistas ha sido insignificante.
En 1971 el presidente Nixon formalizó la “guerra contra el cáncer”. El plan era erradicarlo en 10 años. Los resultados no fueron alentadores. Hoy más americanos que mueren de cáncer anualmente que los fallecidos cada año de la Segunda Guerra Mundial. Siete años más tarde de esta “declaración de guerra”, el especialista, Samuel Epstein, publicó un estudio, The Polítics of Cancer, en el cual acusaba al Instituto Nacional del Cáncer de EE UU de una irresponsable indiferencia en la prevención de la enfermedad y de sostener una “incestuosa” relación con la industria farmacéutica, beneficiaria de los medicamentos destinados al tratamiento del cáncer.
El cáncer es la segunda causa de muerte en EE UU después de las enfermedades del corazón pese a que es el país que más invierte en la lucha contra este flagelo. De acuerdo al Instituto Nacional de Salud de EE UU, hasta 2010 se habían invertido 3.800 millones en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer. Esta masiva inversión de recursos ha hecho de esta nación la más avanzada en la lucha contra el cáncer.
La organización CanTreat sostiene que un cáncer de mama en EE UU tiene 84% de sobrevivencia en 5 años, en Gambia, África, es del 12%. La tasa de cura de un niño en un país industrializado es de 75%, mientras que en un país de bajos ingresos es de 15%.
Según un reporte de The Lancet Oncology, EE UU tiene la más alta tasa de sobrevivencia en cáncer prostático y de mamas, Japón en cáncer colon-rectal en hombres y Francia en mujeres. Argelia tiene la más baja tasa de sobrevivencia en todos los tipos de cáncer.
¿Socialista o capitalista?
Categorizar la calidad de los centros hospitalarios del mundo no es fácil. Sin embargo, Cybermetric Lab, un brazo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el más importante instituto de investigaciones de España, basado en una emergente disciplina llamada Cybermetric, que usa métodos cuantitativos (bibliométricos, cibermétricos y cienciométricos), ha diseñado y aplicado indicadores para esta evaluación.
En el rango de los primeros 50 hospitales del mundo, analizados por Cybermetric Lab, 32 están en EE UU. De los 10 primeros en el mundo, 8 están en EE UU y 2 en Taiwan. En el rango de los primeros 50 del mundo sólo figura uno por América Latina, el INCA, Instituto Nacional de Cáncer de Brasil, que ocupa el primer puesto en América Latina y el puesto 31 en el “ranking mundial”. El Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, el cual se consideró para el tratamiento del presidente Chávez, figura en el puesto 386 del “ranking mundial” pero en el 10 de América Latina.
Los mejores hospitales de la región están dominados por los hospitales de Brasil, seguido por Argentina, Méjico y Chile. El Hospital Vladimir Lenin de Cuba está de 25 en el “ranking” de América Latina y en la posición 1.145 del “ranking” mundial. El Centro de Restauración Neurológica (CIREN) de Cuba está de 28 en el “ranking” de América Latina y de 1.235 en el mundial. Venezuela está ausente en la lista de los primeros 2.000 hospitales del mundo.
El Langone Medical Center de la Universidad de Nueva York figura en el 1er puesto en el “ranking mundial” de hospitales. El University of Miami Hospital & Clinic, figura en el puesto 17 del mismo rango mundial.
En la especialidad de cáncer, según U.S. News & World Report, resalta en primer lugar The University of Texas MD Anderson Cancer Center, creado por la legislatura del Estado de Texas en 1941 con un personal 17.000 trabajadores, enfermeras e investigadores. Sólo en 2010 el Anderson atendió a 105.000 pacientes, de estos 32.000 fueron nuevos pacientes. El Memorial Sloan-Kettering de Nueva York, está de segundo.
El aporte a las ciencias de la salud en los países socialistas ha sido insignificante. Si los laureados con los premios Nobel en Medicina es un buen indicador, en 100 años de premiación sólo hubo 2 recipientes Rusos en medicina antes de la era socialista (1904 y 1908). De la ex Europa Oriental comunista sólo ha habido 2 de Polonia y uno de Ucrania. Ninguno en China. En los primeros 50 de la lista de Cybermetric Lab, no figura país socialista alguno o con antecedentes históricos socialistas.
En la distribución por países de los primeros 500 hospitales, EE UU es el 1ro con 220; siguen Taiwan con 35, Alemania con 27 y Japón con 17. 1 en Hong Kong. Ningún hospital ruso figura en el “ranking” de los primeros 500 del mundo.
La política del cáncer
Por Orlando Ochoa Terán
La lucha contra el cáncer es global pero sus resultados varían en cada país. La complejidad de la enfermedad demanda experticia científica, enormes recursos, organización y un gran desarrollo tecnológico. En este desafío el aporte de los países socialistas ha sido insignificante.
En 1971 el presidente Nixon formalizó la “guerra contra el cáncer”. El plan era erradicarlo en 10 años. Los resultados no fueron alentadores. Hoy más americanos que mueren de cáncer anualmente que los fallecidos cada año de la Segunda Guerra Mundial. Siete años más tarde de esta “declaración de guerra”, el especialista, Samuel Epstein, publicó un estudio, The Polítics of Cancer, en el cual acusaba al Instituto Nacional del Cáncer de EE UU de una irresponsable indiferencia en la prevención de la enfermedad y de sostener una “incestuosa” relación con la industria farmacéutica, beneficiaria de los medicamentos destinados al tratamiento del cáncer.
El cáncer es la segunda causa de muerte en EE UU después de las enfermedades del corazón pese a que es el país que más invierte en la lucha contra este flagelo. De acuerdo al Instituto Nacional de Salud de EE UU, hasta 2010 se habían invertido 3.800 millones en la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer. Esta masiva inversión de recursos ha hecho de esta nación la más avanzada en la lucha contra el cáncer.
La organización CanTreat sostiene que un cáncer de mama en EE UU tiene 84% de sobrevivencia en 5 años, en Gambia, África, es del 12%. La tasa de cura de un niño en un país industrializado es de 75%, mientras que en un país de bajos ingresos es de 15%.
Según un reporte de The Lancet Oncology, EE UU tiene la más alta tasa de sobrevivencia en cáncer prostático y de mamas, Japón en cáncer colon-rectal en hombres y Francia en mujeres. Argelia tiene la más baja tasa de sobrevivencia en todos los tipos de cáncer.
¿Socialista o capitalista?
Categorizar la calidad de los centros hospitalarios del mundo no es fácil. Sin embargo, Cybermetric Lab, un brazo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el más importante instituto de investigaciones de España, basado en una emergente disciplina llamada Cybermetric, que usa métodos cuantitativos (bibliométricos, cibermétricos y cienciométricos), ha diseñado y aplicado indicadores para esta evaluación.
En el rango de los primeros 50 hospitales del mundo, analizados por Cybermetric Lab, 32 están en EE UU. De los 10 primeros en el mundo, 8 están en EE UU y 2 en Taiwan. En el rango de los primeros 50 del mundo sólo figura uno por América Latina, el INCA, Instituto Nacional de Cáncer de Brasil, que ocupa el primer puesto en América Latina y el puesto 31 en el “ranking mundial”. El Hospital Sirio Libanés de Sao Paulo, el cual se consideró para el tratamiento del presidente Chávez, figura en el puesto 386 del “ranking mundial” pero en el 10 de América Latina.
Los mejores hospitales de la región están dominados por los hospitales de Brasil, seguido por Argentina, Méjico y Chile. El Hospital Vladimir Lenin de Cuba está de 25 en el “ranking” de América Latina y en la posición 1.145 del “ranking” mundial. El Centro de Restauración Neurológica (CIREN) de Cuba está de 28 en el “ranking” de América Latina y de 1.235 en el mundial. Venezuela está ausente en la lista de los primeros 2.000 hospitales del mundo.
El Langone Medical Center de la Universidad de Nueva York figura en el 1er puesto en el “ranking mundial” de hospitales. El University of Miami Hospital & Clinic, figura en el puesto 17 del mismo rango mundial.
En la especialidad de cáncer, según U.S. News & World Report, resalta en primer lugar The University of Texas MD Anderson Cancer Center, creado por la legislatura del Estado de Texas en 1941 con un personal 17.000 trabajadores, enfermeras e investigadores. Sólo en 2010 el Anderson atendió a 105.000 pacientes, de estos 32.000 fueron nuevos pacientes. El Memorial Sloan-Kettering de Nueva York, está de segundo.
El aporte a las ciencias de la salud en los países socialistas ha sido insignificante. Si los laureados con los premios Nobel en Medicina es un buen indicador, en 100 años de premiación sólo hubo 2 recipientes Rusos en medicina antes de la era socialista (1904 y 1908). De la ex Europa Oriental comunista sólo ha habido 2 de Polonia y uno de Ucrania. Ninguno en China. En los primeros 50 de la lista de Cybermetric Lab, no figura país socialista alguno o con antecedentes históricos socialistas.
En la distribución por países de los primeros 500 hospitales, EE UU es el 1ro con 220; siguen Taiwan con 35, Alemania con 27 y Japón con 17. 1 en Hong Kong. Ningún hospital ruso figura en el “ranking” de los primeros 500 del mundo.
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
en
16:33
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La verdad sale a la luz en Honduras .
Por MARY ANASTASIA O'GRADY
El fallo de la Corte Suprema de Justicia de Honduras que ordenó el arresto del entonces presidente de ese país, Manuel Zelaya, y la decisión del ejército de deportarlo a Costa Rica en junio de 2009 fue un golpe para el socialismo internacional.
Zelaya intentó prolongar su mandato, en una violación flagrante de la Constitución. Pero sus amigos —los hermanos Castro, Hugo Chávez y sus acólitos— calificaron su arresto como un golpe militar de la derecha. Como suele hacer la izquierda cuando pierde el poder a través de la violencia, pidieron una "comisión de la verdad", para quedar como "testigos" de las injusticias que dicen ocurrieron en Honduras.
La Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Honduras establecida bajo el auspicio de la Organización de Estados Americanos (OEA) difundió su informe este mes. Pero los zelayistas no consiguieron la condena que buscaban. Por el contrario, el informe es una sólida acusación al ex presidente, al que identifica como el incitador de la crisis y un jefe de estado corrupto. Dada la intensa presión para producir algo que pueda salvar las apariencias a los partidarios de Zelaya, esto solamente puede significar una cosa: la evidencia contra él era aplastante.
Esto no quiere decir que la comisión no haya tratado de asignar alguna culpa a las instituciones hondureñas que defendieron la democracia al resistir el intento de Zelaya de mantenerse en su cargo indefinidamente. El informe fue, después de todo, "equilibrado", lo que significa que tenía que ofrecer algo para todos. Pero el esfuerzo por forzar al presidente interino Roberto Micheletti, a la Corte Suprema de Justicia y al ejército a asumir culpas de la misma manera es débil y legalmente insostenible.
Los integrantes de la comisión dicen con orgullo que produjeron aproximadamente 50.000 páginas de documentos. Cabe decir que no las leí todas, pero sí el resumen de 52 páginas.
El documento concluye que la crisis política se desató en enero de 2009. Ese fue el momento en que funcionarios del despacho presidencial se reunieron con congresistas de su propio Partido Liberal y los "amenazaron con la ruptura del orden constitucional sino se elegía como magistrados de la Corte Suprema de Justicia a abogados que no figuraban en la lista de cuarenta y cinco (45) candidatos a magistrados" oficialmente nombrados a través de un proceso legal de selección. De acuerdo con el informe completo, Micheletti testificó que el embajador estadounidense Hugo Llorens participó de la presión para que el Congreso violara la ley.
En el año y medio previo a la crisis, dice el informe, Zelaya ya había demostrado una propensión al abuso de poder. Dice que sus acciones infringieron los poderes de las otras ramas del gobierno. Hacia junio de 2009, Zelaya había dejado claro que planeaba realizar un referéndum para revertir los límites legales a su mandato, aún cuando una votación de ese tipo está expresamente prohibida en la Constitución.
"La institucionalidad democrática de Honduras", dice el informe, "no fue efectiva para resolver la crisis... no por falta de acciones y resoluciones tomadas, sino porque las decisiones de las autoridades fueron desconocidas y no fueron acatadas por el presidente de la república, José Manuel Zelaya, quien asumió de forma personal las acciones que se requerían para ejecutar la consulta". La comisión de derechos humanos, el fiscal general, el tribunal electoral y la Corte Suprema de Justicia, todos tomaron medidas para intentar detener a Zelaya.
La crisis explotó cuando Zelaya despidió al comandante del Ejército por respaldar la decisión de la Corte Suprema de Justicia, y luego encabezó una turba que irrumpió en una base de la Fuerza Aérea donde estaban almacenadas las boletas de votación para el referéndum. El informe subraya que una democracia vibrante requiere que "ningún ciudadano, independiente de su investidura, esté por encima de la ley. La igualdad ante la ley es una condición indispensable de la democracia y del fortalecimiento del Estado de derecho".
El informe también dice que ante la crisis, la comunidad internacional no hizo nada para defender la democracia. Al contrario, la OEA decidió enviar una misión para el referéndum, a pesar de que todas las instancias del Estado de Honduras con competencia en este tema habían emitido resoluciones de que la consulta era ilegal y que no se llevara a cabo".
La comisión señala que recibió "amplia información" del fiscal federal respecto a acusaciones de corrupción contra el gobierno de Zelaya. Pero cuando la comisión pidió información que respaldase las acusaciones de corrupción durante el gobierno de Micheletti, ésta no fue aportada, a pesar del hecho de que los críticos de Micheletti se apresuraron a acusarlo de delitos.
Después de todo esto es difícil atribuir culpas a Micheletti que, como presidente del Congreso, era constitucionalmente el siguiente en la línea de sucesión a la presidencia cuando Zelaya fue arrestado. Pero la "equilibrada" comisión lo intenta, llamando "ilegal" a su gobierno. El informe también ignora el derecho del ejército a utilizar el "estado de necesidad", al desterrarlo. La ley internacional permite tal acción en caso de una grave situación en la que hay vidas en riesgo. Si Zelaya hubiese sido detenido en Honduras, donde sus partidarios ya habían mostrado su disposición para utilizar la violencia, las consecuencias podrían haber sido mortales.
Al final, el informe no es capaz de llamar al evento del 28 de junio, un "coup d'état" pero lo llama "un golpe de Estado" contra el Ejecutivo, lo que presumiblemente significa una toma de la presidencia, no del Estado en sí. En otras palabras, la democracia fue preservada cuando el presidente ilegal fue removido. Para la mayoría de los hondureños, eso debería hacer de Micheletti, la Corte Suprema y el Ejército, héroes.
Copyright 2011 Dow Jones & Company, Inc. All Rights Reserved
Por MARY ANASTASIA O'GRADY
El fallo de la Corte Suprema de Justicia de Honduras que ordenó el arresto del entonces presidente de ese país, Manuel Zelaya, y la decisión del ejército de deportarlo a Costa Rica en junio de 2009 fue un golpe para el socialismo internacional.
Zelaya intentó prolongar su mandato, en una violación flagrante de la Constitución. Pero sus amigos —los hermanos Castro, Hugo Chávez y sus acólitos— calificaron su arresto como un golpe militar de la derecha. Como suele hacer la izquierda cuando pierde el poder a través de la violencia, pidieron una "comisión de la verdad", para quedar como "testigos" de las injusticias que dicen ocurrieron en Honduras.
La Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Honduras establecida bajo el auspicio de la Organización de Estados Americanos (OEA) difundió su informe este mes. Pero los zelayistas no consiguieron la condena que buscaban. Por el contrario, el informe es una sólida acusación al ex presidente, al que identifica como el incitador de la crisis y un jefe de estado corrupto. Dada la intensa presión para producir algo que pueda salvar las apariencias a los partidarios de Zelaya, esto solamente puede significar una cosa: la evidencia contra él era aplastante.
Esto no quiere decir que la comisión no haya tratado de asignar alguna culpa a las instituciones hondureñas que defendieron la democracia al resistir el intento de Zelaya de mantenerse en su cargo indefinidamente. El informe fue, después de todo, "equilibrado", lo que significa que tenía que ofrecer algo para todos. Pero el esfuerzo por forzar al presidente interino Roberto Micheletti, a la Corte Suprema de Justicia y al ejército a asumir culpas de la misma manera es débil y legalmente insostenible.
Los integrantes de la comisión dicen con orgullo que produjeron aproximadamente 50.000 páginas de documentos. Cabe decir que no las leí todas, pero sí el resumen de 52 páginas.
El documento concluye que la crisis política se desató en enero de 2009. Ese fue el momento en que funcionarios del despacho presidencial se reunieron con congresistas de su propio Partido Liberal y los "amenazaron con la ruptura del orden constitucional sino se elegía como magistrados de la Corte Suprema de Justicia a abogados que no figuraban en la lista de cuarenta y cinco (45) candidatos a magistrados" oficialmente nombrados a través de un proceso legal de selección. De acuerdo con el informe completo, Micheletti testificó que el embajador estadounidense Hugo Llorens participó de la presión para que el Congreso violara la ley.
En el año y medio previo a la crisis, dice el informe, Zelaya ya había demostrado una propensión al abuso de poder. Dice que sus acciones infringieron los poderes de las otras ramas del gobierno. Hacia junio de 2009, Zelaya había dejado claro que planeaba realizar un referéndum para revertir los límites legales a su mandato, aún cuando una votación de ese tipo está expresamente prohibida en la Constitución.
"La institucionalidad democrática de Honduras", dice el informe, "no fue efectiva para resolver la crisis... no por falta de acciones y resoluciones tomadas, sino porque las decisiones de las autoridades fueron desconocidas y no fueron acatadas por el presidente de la república, José Manuel Zelaya, quien asumió de forma personal las acciones que se requerían para ejecutar la consulta". La comisión de derechos humanos, el fiscal general, el tribunal electoral y la Corte Suprema de Justicia, todos tomaron medidas para intentar detener a Zelaya.
La crisis explotó cuando Zelaya despidió al comandante del Ejército por respaldar la decisión de la Corte Suprema de Justicia, y luego encabezó una turba que irrumpió en una base de la Fuerza Aérea donde estaban almacenadas las boletas de votación para el referéndum. El informe subraya que una democracia vibrante requiere que "ningún ciudadano, independiente de su investidura, esté por encima de la ley. La igualdad ante la ley es una condición indispensable de la democracia y del fortalecimiento del Estado de derecho".
El informe también dice que ante la crisis, la comunidad internacional no hizo nada para defender la democracia. Al contrario, la OEA decidió enviar una misión para el referéndum, a pesar de que todas las instancias del Estado de Honduras con competencia en este tema habían emitido resoluciones de que la consulta era ilegal y que no se llevara a cabo".
La comisión señala que recibió "amplia información" del fiscal federal respecto a acusaciones de corrupción contra el gobierno de Zelaya. Pero cuando la comisión pidió información que respaldase las acusaciones de corrupción durante el gobierno de Micheletti, ésta no fue aportada, a pesar del hecho de que los críticos de Micheletti se apresuraron a acusarlo de delitos.
Después de todo esto es difícil atribuir culpas a Micheletti que, como presidente del Congreso, era constitucionalmente el siguiente en la línea de sucesión a la presidencia cuando Zelaya fue arrestado. Pero la "equilibrada" comisión lo intenta, llamando "ilegal" a su gobierno. El informe también ignora el derecho del ejército a utilizar el "estado de necesidad", al desterrarlo. La ley internacional permite tal acción en caso de una grave situación en la que hay vidas en riesgo. Si Zelaya hubiese sido detenido en Honduras, donde sus partidarios ya habían mostrado su disposición para utilizar la violencia, las consecuencias podrían haber sido mortales.
Al final, el informe no es capaz de llamar al evento del 28 de junio, un "coup d'état" pero lo llama "un golpe de Estado" contra el Ejecutivo, lo que presumiblemente significa una toma de la presidencia, no del Estado en sí. En otras palabras, la democracia fue preservada cuando el presidente ilegal fue removido. Para la mayoría de los hondureños, eso debería hacer de Micheletti, la Corte Suprema y el Ejército, héroes.
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Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
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16:18
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CARLOS ALBERTO MONTANER: China y la libertad
Carlos Alberto Montaner
Eric X. Li ha escrito una inteligente defensa del modelo chino en The New York Times. El autor es un exitoso inversionista que opera en Shanghai. Está formado en Berkeley, en Standford y en Fundan University, una de las mejores instituciones académicas de su país. Conoce, pues, perfectamente bien el modelo capitalista de la democracia liberal norteamericana y el modelo de capitalismo autoritario que ha convertido a China en la segunda economía del planeta.
Su argumentación a favor del capitalismo autoritario chino los sostiene en las siguientes cinco premisas:
• El gobierno, según las encuestas, tiene el apoyo mayoritario de una sociedad que progresa y tiene fe en el futuro.
• Aunque el control está en las manos de un partido único, esa institución es una verdadera meritocracia en la que los mejores ascienden a las posiciones de poder, lo que le confiere legitimidad.
• Es falso que la falta de libertad de expresión restrinja la creatividad y los impulsos innovadores de la sociedad: cada vez son más las publicaciones científicas y las iniciativas empresariales de los chinos.
• Tampoco es cierto que el control autoritario del Partido Comunista genere más corrupción. Algunas democracias multipartidistas como Argentina, Italia o India son naciones más corruptas que China;
• La clave del éxito de China está en el liderazgo del Partido Comunista y no en la economía de mercado. Si la economía de mercado fuera el elemento fundamental del progreso, ¿cómo se explica el atraso y la pobreza de países como Pakistán o Haití?
Es una lástima que Li dejara fuera de su análisis el tema de la libertad individual. La libertad no es una palabra vacía destinada a escribir versos en el día de la patria. Es el componente básico del bienestar emocional. Consiste en poder tomar decisiones racionales sin coacciones exteriores, basados en la información de que disponemos y los valores que sustentamos. Es la conquista máxima de la evolución que nos separó de las demás especies animales y progresivamente fue anulando el comportamiento derivado de los instintos o de la obediencia inducida por la ferocidad del mono alfa.
“¿Libertad para qué?” se preguntó un día desdeñosamente Lenin. Libertad para decir, escuchar, leer o escribir lo que nos plazca; para seleccionar a nuestros afectos; para rechazar o aplaudir; para intentar vivir dónde y cómo deseemos. Libertad para equivocarnos y levantarnos en la constante lucha por una felicidad que sólo podemos definir individualmente. Libertad para ejercer nuestras preferencias sexuales y para criar a nuestros descendientes de acuerdo con nuestras convicciones y valores. Libertad para ser coherentes con nuestros criterios íntimos y no tener que fingir unas adhesiones que no sentimos, conducta hipócrita que suele transformarse en malestar psicológico.
El autoritarismo, siempre artificial, dedicado a construir sociedades uniformes, es un cruel generador de disonancias en quienes lo padecen. He recurrido al ejemplo otras veces: ¿recuerda el lector lo que nos sucede cuando mentimos? El cuerpo se rebela. Nos sudan las manos y las axilas, aumenta la salivación, se acelera el corazón, la voz cambia, la gesticulación nos traiciona. Contrario a lo que dicen los cínicos, nuestra especie está biológicamente conformada para la coherencia y la verdad y ese comportamiento sólo se obtiene donde podemos ser libres y no estamos gobernados por un grupo de seres arrogantes que tienen todas las respuestas y dirigen nuestras vidas como les da la gana.
Es posible, en alguna medida, que el éxito económico chino se deba a la dirección férrea de un partido único. No es una excepción. Es casi seguro que el salto a la modernidad de España y Chile tenga una relación directa con la mano dura de Franco y Pinochet, dos dictadores que impusieron ciertas reformas necesarias para dinamizar el aparato productivo de esas naciones, pero ése es sólo un aspecto del asunto. El objetivo no es ser un esclavo bien cuidado, próspero y sonriente. El objetivo, también, es no ser un esclavo.
Ojalá que los admiradores del capitalismo autoritario se den cuenta de que otro mundo es posible. A los chinos no debe serles muy difícil recordar que antes del reciente progreso de China continental, otros dos apéndices de esa cultura se habían abierto paso hacia el Primer Mundo: Hong Kong y Taiwán. Hong Kong, como colonia de Inglaterra, se hizo rica sin dejar de ser libre. Taiwán se fue haciendo próspero y, simultáneamente, su sociedad se desprendió de sus orígenes dictatoriales y se trasformó en un pueblo libre.
Li debiera saberlo: no hay que elegir entre la libertad y el progreso. Se pueden conquistar ambas metas. Otros lo han hecho.
Periodista y escritor. Su último libro, una novela, se titula La mujer del coronel.
www.firmaspress.com
© Firmas Press
www.elblogdemontaner.com
Carlos Alberto Montaner
Eric X. Li ha escrito una inteligente defensa del modelo chino en The New York Times. El autor es un exitoso inversionista que opera en Shanghai. Está formado en Berkeley, en Standford y en Fundan University, una de las mejores instituciones académicas de su país. Conoce, pues, perfectamente bien el modelo capitalista de la democracia liberal norteamericana y el modelo de capitalismo autoritario que ha convertido a China en la segunda economía del planeta.
Su argumentación a favor del capitalismo autoritario chino los sostiene en las siguientes cinco premisas:
• El gobierno, según las encuestas, tiene el apoyo mayoritario de una sociedad que progresa y tiene fe en el futuro.
• Aunque el control está en las manos de un partido único, esa institución es una verdadera meritocracia en la que los mejores ascienden a las posiciones de poder, lo que le confiere legitimidad.
• Es falso que la falta de libertad de expresión restrinja la creatividad y los impulsos innovadores de la sociedad: cada vez son más las publicaciones científicas y las iniciativas empresariales de los chinos.
• Tampoco es cierto que el control autoritario del Partido Comunista genere más corrupción. Algunas democracias multipartidistas como Argentina, Italia o India son naciones más corruptas que China;
• La clave del éxito de China está en el liderazgo del Partido Comunista y no en la economía de mercado. Si la economía de mercado fuera el elemento fundamental del progreso, ¿cómo se explica el atraso y la pobreza de países como Pakistán o Haití?
Es una lástima que Li dejara fuera de su análisis el tema de la libertad individual. La libertad no es una palabra vacía destinada a escribir versos en el día de la patria. Es el componente básico del bienestar emocional. Consiste en poder tomar decisiones racionales sin coacciones exteriores, basados en la información de que disponemos y los valores que sustentamos. Es la conquista máxima de la evolución que nos separó de las demás especies animales y progresivamente fue anulando el comportamiento derivado de los instintos o de la obediencia inducida por la ferocidad del mono alfa.
“¿Libertad para qué?” se preguntó un día desdeñosamente Lenin. Libertad para decir, escuchar, leer o escribir lo que nos plazca; para seleccionar a nuestros afectos; para rechazar o aplaudir; para intentar vivir dónde y cómo deseemos. Libertad para equivocarnos y levantarnos en la constante lucha por una felicidad que sólo podemos definir individualmente. Libertad para ejercer nuestras preferencias sexuales y para criar a nuestros descendientes de acuerdo con nuestras convicciones y valores. Libertad para ser coherentes con nuestros criterios íntimos y no tener que fingir unas adhesiones que no sentimos, conducta hipócrita que suele transformarse en malestar psicológico.
El autoritarismo, siempre artificial, dedicado a construir sociedades uniformes, es un cruel generador de disonancias en quienes lo padecen. He recurrido al ejemplo otras veces: ¿recuerda el lector lo que nos sucede cuando mentimos? El cuerpo se rebela. Nos sudan las manos y las axilas, aumenta la salivación, se acelera el corazón, la voz cambia, la gesticulación nos traiciona. Contrario a lo que dicen los cínicos, nuestra especie está biológicamente conformada para la coherencia y la verdad y ese comportamiento sólo se obtiene donde podemos ser libres y no estamos gobernados por un grupo de seres arrogantes que tienen todas las respuestas y dirigen nuestras vidas como les da la gana.
Es posible, en alguna medida, que el éxito económico chino se deba a la dirección férrea de un partido único. No es una excepción. Es casi seguro que el salto a la modernidad de España y Chile tenga una relación directa con la mano dura de Franco y Pinochet, dos dictadores que impusieron ciertas reformas necesarias para dinamizar el aparato productivo de esas naciones, pero ése es sólo un aspecto del asunto. El objetivo no es ser un esclavo bien cuidado, próspero y sonriente. El objetivo, también, es no ser un esclavo.
Ojalá que los admiradores del capitalismo autoritario se den cuenta de que otro mundo es posible. A los chinos no debe serles muy difícil recordar que antes del reciente progreso de China continental, otros dos apéndices de esa cultura se habían abierto paso hacia el Primer Mundo: Hong Kong y Taiwán. Hong Kong, como colonia de Inglaterra, se hizo rica sin dejar de ser libre. Taiwán se fue haciendo próspero y, simultáneamente, su sociedad se desprendió de sus orígenes dictatoriales y se trasformó en un pueblo libre.
Li debiera saberlo: no hay que elegir entre la libertad y el progreso. Se pueden conquistar ambas metas. Otros lo han hecho.
Periodista y escritor. Su último libro, una novela, se titula La mujer del coronel.
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Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
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18 de julio de 2011
La lección de las revueltas en Chile
por Axel Kaiser
Axel Kaiser es investigador del Instituto Democracia y Mercado (Chile) y columnista de ElCato.org. Axel obtuvo el primer lugar en nuestro primer concurso de ensayos, Voces de Libertad 2008.
Chile enfrenta uno de sus peores momentos desde el retorno de la democracia en 1990. Con un creciente malestar social, marchas masivas que desafían el orden público, colegios, universidades y empresas estatales como CODELCO anunciando paros y fuerzas policiales agredidas a diario, el país muestra claros síntomas de ingobernabilidad. A ello se suma un desplome de la popularidad del presidente Piñera a niveles cercanos a un 30%.
Todo esto mientras las cifras oficiales muestran un crecimiento económico bordeando el 6%, un desempleo a la baja y una inflación relativamente controlada. ¿Cómo se explica el descontento general en Chile entonces? Una razón fundamental, que suele omitirse en los análisis de este tipo, tiene que ver con el avance de la ideología progresista en el país.
La mentalidad de una “sociedad de derechos” se instaló paulatinamente en los últimos 20 años en la sociedad chilena, particularmente bajo los gobiernos de los socialistas Michelle Bachelet y Ricardo Lagos. Paralelamente, dentro de la clase política reaparecieron añejas posturas estatistas radicales, poniendo en tela de juicio consensos económicos que se daban por garantizados.
La opinión pública se vio así por décadas expuesta a un penetrante discurso redistributivo que incluyó una campaña de desprestigio sistemática del modelo económico liberal de los Chicago boys. En el contexto de las protestas actuales, la exigencia del fin del lucro en educación, así como las demandas de nacionalización de recursos naturales como el cobre, refleja el triunfo ideológico de aquellos que hace décadas buscan cuestionar el sistema liberal chileno.
En lo que a la derecha respecta, su rol ha sido deficiente en contener el creciente discurso colectivista. En primer lugar, esta jamás realizó una defensa pública y organizada de las virtudes del modelo económico liberal que sacó a Chile de la miseria latinoamericana.
Por el contrario, esta se sumó al discurso redistributivo de izquierda como una forma de aumentar su popularidad frente al electorado. La recepción del discurso estatista entre sus filas llegó a tal punto que el mismo Sebastián Piñera fue elegido con un programa de gobierno de centroizquierda. De este modo, en Chile no se dió la lucha por las ideas que Hayek y Mises identificaran como la clave para definir la evolución social de un país hacia mayor libertad y prosperidad.
En cuanto a los grandes empresarios, muchos incrementaron su riqueza a niveles sin precedentes bajo los gobiernos de la Concertación, acercando mediante lucrativas posiciones en empresas a varios de sus líderes bajo la creencia de que esto contribuiría a asegurar la estabilidad del sistema.
Hoy, con una concentración económica que ha mostrado ser socialmente intolerable y un sistema cerrado producto de la alianza entre Estado y poder económico, surgen cada vez más voces que amenazan su posición. El rol protagónico que el partido comunista chileno ha conseguido en los últimos tiempos, el que se ha convertido en el principal agitador tras las actuales movilizaciones, constituye una clara señal en ese sentido.
La lección que se debe extraer de lo que ocurre hoy en Chile, además de confirmar los corrosivos efectos del corporativismo, es que la legitimidad del sistema de libre empresa a nivel cultural es esencial para que este tenga opciones de sobrevivir. Pues como bien advirtió Douglas North, las ideologías son cuestiones de fe antes que de razón y subsisten pese a las abrumadoras pruebas en contrario. Por ello, la ideología debe ser combatida, como explicó Antonio Gramsci, en ese espacio en que las personas definen sus creencias e ideas, a saber, la cultura.
La lección de las revueltas en Chile
por Axel Kaiser
Axel Kaiser es investigador del Instituto Democracia y Mercado (Chile) y columnista de ElCato.org. Axel obtuvo el primer lugar en nuestro primer concurso de ensayos, Voces de Libertad 2008.
Chile enfrenta uno de sus peores momentos desde el retorno de la democracia en 1990. Con un creciente malestar social, marchas masivas que desafían el orden público, colegios, universidades y empresas estatales como CODELCO anunciando paros y fuerzas policiales agredidas a diario, el país muestra claros síntomas de ingobernabilidad. A ello se suma un desplome de la popularidad del presidente Piñera a niveles cercanos a un 30%.
Todo esto mientras las cifras oficiales muestran un crecimiento económico bordeando el 6%, un desempleo a la baja y una inflación relativamente controlada. ¿Cómo se explica el descontento general en Chile entonces? Una razón fundamental, que suele omitirse en los análisis de este tipo, tiene que ver con el avance de la ideología progresista en el país.
La mentalidad de una “sociedad de derechos” se instaló paulatinamente en los últimos 20 años en la sociedad chilena, particularmente bajo los gobiernos de los socialistas Michelle Bachelet y Ricardo Lagos. Paralelamente, dentro de la clase política reaparecieron añejas posturas estatistas radicales, poniendo en tela de juicio consensos económicos que se daban por garantizados.
La opinión pública se vio así por décadas expuesta a un penetrante discurso redistributivo que incluyó una campaña de desprestigio sistemática del modelo económico liberal de los Chicago boys. En el contexto de las protestas actuales, la exigencia del fin del lucro en educación, así como las demandas de nacionalización de recursos naturales como el cobre, refleja el triunfo ideológico de aquellos que hace décadas buscan cuestionar el sistema liberal chileno.
En lo que a la derecha respecta, su rol ha sido deficiente en contener el creciente discurso colectivista. En primer lugar, esta jamás realizó una defensa pública y organizada de las virtudes del modelo económico liberal que sacó a Chile de la miseria latinoamericana.
Por el contrario, esta se sumó al discurso redistributivo de izquierda como una forma de aumentar su popularidad frente al electorado. La recepción del discurso estatista entre sus filas llegó a tal punto que el mismo Sebastián Piñera fue elegido con un programa de gobierno de centroizquierda. De este modo, en Chile no se dió la lucha por las ideas que Hayek y Mises identificaran como la clave para definir la evolución social de un país hacia mayor libertad y prosperidad.
En cuanto a los grandes empresarios, muchos incrementaron su riqueza a niveles sin precedentes bajo los gobiernos de la Concertación, acercando mediante lucrativas posiciones en empresas a varios de sus líderes bajo la creencia de que esto contribuiría a asegurar la estabilidad del sistema.
Hoy, con una concentración económica que ha mostrado ser socialmente intolerable y un sistema cerrado producto de la alianza entre Estado y poder económico, surgen cada vez más voces que amenazan su posición. El rol protagónico que el partido comunista chileno ha conseguido en los últimos tiempos, el que se ha convertido en el principal agitador tras las actuales movilizaciones, constituye una clara señal en ese sentido.
La lección que se debe extraer de lo que ocurre hoy en Chile, además de confirmar los corrosivos efectos del corporativismo, es que la legitimidad del sistema de libre empresa a nivel cultural es esencial para que este tenga opciones de sobrevivir. Pues como bien advirtió Douglas North, las ideologías son cuestiones de fe antes que de razón y subsisten pese a las abrumadoras pruebas en contrario. Por ello, la ideología debe ser combatida, como explicó Antonio Gramsci, en ese espacio en que las personas definen sus creencias e ideas, a saber, la cultura.
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
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16:01
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18/7/2011
Meritocracia y socialismo
Por Orlando Ochoa Terán
“La educación universitaria venezolana resulta elitista puesto que los procesos de selección normalmente privilegian a aquellos estudiantes que tienen mejor preparación y puntuación académica”. Vicealmirante Franklin Zeltzer, Rector de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada Bolivariana.
A riesgo de incurrir en una simplificación se podría decir que la política educativa tiene como objetivo fundamental conciliar dos ideales en conflicto, la igualdad de oportunidades y la calidad de la educación. Nadie discute el deber del Estado de educar a todos por igual en los niveles de primaria y secundaria. No obstante en países industrializados en los niveles secundarios comienza una selección por méritos y aptitud como condiciones para el ingreso a universidades de prestigio.
El precursor de la selección por méritos es el sicólogo francés Alfred Binet, quien fue el primero que publicara una prueba estandarizada de inteligencia que denominó "intelligence quotient" o IQ. Sin embargo, el vocablo “meritocracia” fue acuñado por el sociólogo británico, Michael Young, en 1958 en su libro, “The Rise of the Meritocracy 1870-2033”. Pero fue en EEUU donde prendió la idea. En la década de los 40, los rectores de Harvard, James Bryant Conant, de Yale, Clark Kerr y el de la Universidad de California Kingman Brewster Jr., fueron los primeros en advertir que en EEUU las universidades estaban nutriendo una élite hereditaria que negaba los principios democráticos y de igualdad de la Constitución.
Para corregir esta situación propusieron una nueva y compleja jerarquía destinada a seleccionar los mejores cerebros de todas las clases sociales mediante complejas pruebas de habilidades cognitivas y de inteligencia en el marco de una política de estricta admisión en las más calificadas universidades. En la búsqueda de esta utopía EEUU incrementó entre 1900 y 1990, 15 veces el acceso a la universidad de los diferentes estratos sociales. En 1900 sólo un 3% de los jóvenes de 23 años habían obtenido un grado universitario. En 1990 superó el 30%.
Fue la más grande apertura educacional en la historia, independientemente de la raza, color, credo, sexo o estatus financiero, así lo confirman los profesores de Harvard, Richard Herrnstein y Charles Murray, en uno de los estudios más profundos y de mayor alcance realizado sobre inteligencia y la estructura de clases titulado, The Bell Curve - Intelligence and Class Structure in American Life.
Méritos y socialismo
Este esfuerzo colocó a EE UU a la cabeza del más avanzado conocimiento tecnológico y científico que país alguno haya logrado en la historia de la educación. La experiencia americana no fue suficiente para convencer a los europeos. A partir de las protestas de París-Mayo de 1968, especialmente los gobiernos socialistas, concibieron la idea de que todas las universidades debían relajar las pruebas de admisión. El resultado fue catastrófico.
Peter Hommelfoff, rector la Universidad Heidelberg de Alemania, aludiendo a la declinación educativa, destacó que mucha gente llegó a pensar que “élite” era una mala palabra. En Alemania, ninguno de sus centros de educación e investigación figura actualmente en la lista de las primeras 50 universidades del mundo. La lista la dominan las universidades de EE UU. De Europa sólo están las británicas Oxford y Cambridge. La calidad de la educación europea decayó en la medida que las aulas eran desbordadas por estudiantes que recibían clases de pié.
De las 28 universidades con investigadores ganadores del Nobel, 16 son de EE UU. En un siglo la Unión Soviética acumuló el mismo número de premios Nobel que obtuvo Europa en sólo diez años, antes de “popularizar” las universidades. En la última década, de todos los países que comprendían la ex Unión Soviética y la Europa Oriental socialista, sólo dos rusos compartieron el Nobel de Física con dos científicos estadounidenses y un británico.
Michael Young, el británico que acuñó el vocablo “meritocracia”, murió hace unos años decepcionado. Al contrario de lo que el término ha significado para el resto del mundo, su libro satirizaba el hecho de que una élite progresara basada en el talento y la habilidad cognitiva bajo un sistema llamado “meritocracia” que se iniciaría en 1958 pero que sería derribado en 2023 por una revuelta popular.
Lamentablemente Young murió sin saber que la revuelta de ficción contra la pérfida “meritocracia” tuvo lugar en Venezuela en la vida real. Una revolución “humanista y bolivariana”, erradicó la absurda idea de favorecer “a aquellos estudiantes que tienen mejor preparación y puntuación académica”. Así lo proclamó uno de los pensadores socialistas de esta era, el almirante bolivariano, Franklin Zeltzer.
Meritocracia y socialismo
Por Orlando Ochoa Terán
“La educación universitaria venezolana resulta elitista puesto que los procesos de selección normalmente privilegian a aquellos estudiantes que tienen mejor preparación y puntuación académica”. Vicealmirante Franklin Zeltzer, Rector de la Universidad Nacional Experimental de la Fuerza Armada Bolivariana.
A riesgo de incurrir en una simplificación se podría decir que la política educativa tiene como objetivo fundamental conciliar dos ideales en conflicto, la igualdad de oportunidades y la calidad de la educación. Nadie discute el deber del Estado de educar a todos por igual en los niveles de primaria y secundaria. No obstante en países industrializados en los niveles secundarios comienza una selección por méritos y aptitud como condiciones para el ingreso a universidades de prestigio.
El precursor de la selección por méritos es el sicólogo francés Alfred Binet, quien fue el primero que publicara una prueba estandarizada de inteligencia que denominó "intelligence quotient" o IQ. Sin embargo, el vocablo “meritocracia” fue acuñado por el sociólogo británico, Michael Young, en 1958 en su libro, “The Rise of the Meritocracy 1870-2033”. Pero fue en EEUU donde prendió la idea. En la década de los 40, los rectores de Harvard, James Bryant Conant, de Yale, Clark Kerr y el de la Universidad de California Kingman Brewster Jr., fueron los primeros en advertir que en EEUU las universidades estaban nutriendo una élite hereditaria que negaba los principios democráticos y de igualdad de la Constitución.
Para corregir esta situación propusieron una nueva y compleja jerarquía destinada a seleccionar los mejores cerebros de todas las clases sociales mediante complejas pruebas de habilidades cognitivas y de inteligencia en el marco de una política de estricta admisión en las más calificadas universidades. En la búsqueda de esta utopía EEUU incrementó entre 1900 y 1990, 15 veces el acceso a la universidad de los diferentes estratos sociales. En 1900 sólo un 3% de los jóvenes de 23 años habían obtenido un grado universitario. En 1990 superó el 30%.
Fue la más grande apertura educacional en la historia, independientemente de la raza, color, credo, sexo o estatus financiero, así lo confirman los profesores de Harvard, Richard Herrnstein y Charles Murray, en uno de los estudios más profundos y de mayor alcance realizado sobre inteligencia y la estructura de clases titulado, The Bell Curve - Intelligence and Class Structure in American Life.
Méritos y socialismo
Este esfuerzo colocó a EE UU a la cabeza del más avanzado conocimiento tecnológico y científico que país alguno haya logrado en la historia de la educación. La experiencia americana no fue suficiente para convencer a los europeos. A partir de las protestas de París-Mayo de 1968, especialmente los gobiernos socialistas, concibieron la idea de que todas las universidades debían relajar las pruebas de admisión. El resultado fue catastrófico.
Peter Hommelfoff, rector la Universidad Heidelberg de Alemania, aludiendo a la declinación educativa, destacó que mucha gente llegó a pensar que “élite” era una mala palabra. En Alemania, ninguno de sus centros de educación e investigación figura actualmente en la lista de las primeras 50 universidades del mundo. La lista la dominan las universidades de EE UU. De Europa sólo están las británicas Oxford y Cambridge. La calidad de la educación europea decayó en la medida que las aulas eran desbordadas por estudiantes que recibían clases de pié.
De las 28 universidades con investigadores ganadores del Nobel, 16 son de EE UU. En un siglo la Unión Soviética acumuló el mismo número de premios Nobel que obtuvo Europa en sólo diez años, antes de “popularizar” las universidades. En la última década, de todos los países que comprendían la ex Unión Soviética y la Europa Oriental socialista, sólo dos rusos compartieron el Nobel de Física con dos científicos estadounidenses y un británico.
Michael Young, el británico que acuñó el vocablo “meritocracia”, murió hace unos años decepcionado. Al contrario de lo que el término ha significado para el resto del mundo, su libro satirizaba el hecho de que una élite progresara basada en el talento y la habilidad cognitiva bajo un sistema llamado “meritocracia” que se iniciaría en 1958 pero que sería derribado en 2023 por una revuelta popular.
Lamentablemente Young murió sin saber que la revuelta de ficción contra la pérfida “meritocracia” tuvo lugar en Venezuela en la vida real. Una revolución “humanista y bolivariana”, erradicó la absurda idea de favorecer “a aquellos estudiantes que tienen mejor preparación y puntuación académica”. Así lo proclamó uno de los pensadores socialistas de esta era, el almirante bolivariano, Franklin Zeltzer.
Publicado por
Aquiles Márquez, Héctor Ruíz Aguilar, Milagros Alcántara, Pablo Carrión, Ronny Padrón.
en
15:56
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